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Una mirada con 'rimmel' al siglo XX

  • El Museo de Bellas Artes de la Alhambra acoge una exposición en clave femenina que incluye el diario personal de la pintora mexicana Frida Kahlo

Frida Kahlo, de vivir, no vería los debates de Intereconomía. Lo demuestra su diario, donde junto a una hoz y un martillo dibujó los siguientes nombres: Engels, Marx, Lenin, Stalin y Mao. Es una de las piezas que integran la exposición Creadoras del siglo XX que ayer se inauguró en el Museo de Bellas Artes del Palacio de Carlos V. Pero no se trata de una muestra "sexista", sólo ofrece la mirada femenina a través de "todos los 'ismos' del siglo XX, todas las experiencias artísticas en las que se embarcaron las mujeres", explicó Marisa Oropesa, comisaria de la muestra. "No sólo puede admirarse la visión subjetiva de la mujer a la hora de enfrentarse ante la creación artística, sino también las vinculaciones con el mundo masculino y las influencias que sobre él ha ejercido", añadió.

Son 35 obras en total realizadas por 26 autoras distintas, tanto españolas como extranjeras, con fechas de nacimiento que van de 1879 hasta 1971. Pero comparten 'codo con codo' las paredes del Bellas Artes. Son, entre otras, Tamara Lempicka, Natalia Goncharova, Olga Sacharoff, Meret Oppenheim, María Helena Vieira da Dilva, María Blanchard, Maruja Mallo, Esperanza Parada, Esther Ferrer, Carmen Laffón, Juana Francés o Ouka Leele. "La mujer no es considerada como una artista hasta que no apareció el fenómeno de la venta de cuadros en el siglo XIX, pero fue en el siglo XX cuando se consolidó su faceta creadora", explicó Oropesa.

Como nexo común, muchas de estas mujeres fueron amigas, esposas, amantes o madres a su vez de artistas. O directametne 'mujeres fatales'.

A la entrada, un retrato de Olga Sacharoff, imagen que sirve como cartel de la muestra. Amiga de Picasso o Juan Gris, los trazos de la pintura denotan sus influencias. Unos pasos y aparecen las "famosas" máscaras de Maruja Mallo, "una mujer muy especial, muy viajera". De esta misma pasta era Ángeles Santos, "que se fugó de su casa a los 17 años y la recluyeron en un manicomio".

La única instalación de la muestra es de los años ochenta, cuando Esther Ferrer contaba con 74 años. Una performance con un paraguas con gafas. El recorrido sigue con un cuadro "delicioso" de Juana Francés, la única mujer del grupo El Paso, uno de los más determinantes de la pasada centuria. Enfrente, sobresale una fotografía de Cristina García-Rodero, una "debilidad" de la comisaria. Es la única española de la agencia Magnum y su obra, titulada El espejo del cielo, muestra "una maternidad renacentista" con una joven desnuda en la orilla de la playa acurrucando a su hijo. La escena la mira el retrato de la cubana Gertrudis Rivalta, de casi dos metros, un cuadro "con mucha fuerza".

Uno de los atractivos de la exposición son las historias personales que esconden los lienzos. Como las de Maruja Mallo o María Blanchard, que tuvieron que enfrentarse a numerosos obstáculos viajando incesantemente a París donde encontraban la libertad que en España no disfrutaban. En otros países, mujeres como Vieira da Silva o Tamara de Lempicka "también supieron lo que era vivir en un mundo liderado por hombres". Particular es el caso de Roberta González, hija del escultor Julio González, uno de nuestros más insignes exponentes del arte contemporáneo. Su vida fue de absoluta soledad, rodeada de las obras, de los proyectos, de los bocetos, de las ilusiones entrañables de su padre. Pero ella misma era una artista "considerable" como demuestra el lienzo Femme Lavant que se exhibe en el Carlos V.

Particular es el caso de Frida Kahlo, cuya tumultuosa vida aún late en su diario. "Un día quería que se muriera Diego Rivera y al día siguiente quería morirse ella", explicó la comisaria. Al lado del libro, una serie de instantáneas de la fotógrafa alemana Gisele Freud. En ellas, aparece Frida Kahlo posando. "Empleaba horas en arreglarse", detalló Marisa Oropesa. "Ahora, que para quedarse así", apostilló para poner una carcajada general en el acto de inauguración. Además, al lado,un monitor desgrana el resto de páginas del diario íntimo de la artista mexicana.

Ya en siglo XXI, artistas como Ouka Lele, presente en la muestra con un descomunal desnudo, están presentes en museos, ferias internacionales, galerías, espacios públicos y subastas. Nada que ver con el siglo XV, "cuando sólo había tres artistas". "Hasta que llegó el boom de la venta de cuadros en el XIX no se realizó la mujer como artista", prosiguió la comisaria recorriendo los pasillos del Museo de Bellas Artes y el papel de las Creadoras del siglo XX. Todo al mismo tiempo.

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