Antonio Lizana | Músico

“Aún hay muchas cosas por hacer en el jazz y el flamenco”

  • Aúna estilos en un maridaje que podrán disfrutar mañana el público del Festival de Jazz en la Costa

Saxofonista, compositor y cantaor, flamenco de cuna y jazzista de formación, Lizana es sin lugar a dudas uno de los artistas más genuinos y con mayor proyección de la escena musical actual, gracias a un magnifico trabajo innovador que aúna jazz, flamenco y músicas del mundo. Un maridaje homogéneo y orgánico donde las etiquetas empiezan a carecer de sentido, dando paso a una realidad sonora propia.

Antonio Lizana (San Fernando, Cádiz, 1983) comenzó a estudiar saxo a los diez años en el Conservatorio de San Fernando, y tras asistir a varios seminarios de jazz con Jerry Berganza, Dick Oatts y Perico Sambeat , en 2011 finalizó los estudios superiores de jazz en el Centro Superior de Música del País Vasco.

Desde la publicación de su primer disco, Lizana ha recorrido los escenarios de los mejores festivales de jazz de Europa, Asia y América, ofreciendo siempre un espectacular directo, vibrante y lleno de intensidad. Un viaje de Cádiz a Nueva York, que le ha llevado a colaborar con grandes músicos como Marcus Miller, Miguel Ríos, Raimundo Amador o José Mercé, y especialmente con el proyecto de la Big Band de Arturo O’Farrill en Nueva York, en calidad de saxofonista, cantaor y arreglista, formación con la que han ganado el Grammy al mejor disco de latín jazz instrumental.

Su proyecto cuenta con tres álbumes editados por Sony Music: De viento, Quimeras del mar y su último trabajo: Oriente, un disco abierto a nuevos sonidos, un paso adelante no solo en lo musical, sino también en su implicación social. Fronteras, el tema que abre el álbum, es el mejor ejemplo: “…fronteras pintadas al azar, el tiempo las volverá a borrar”.

Jorge Pardo, Medalla de Oro de Jazz en la Costa, define así a Lizana: “¡Todo es impactante en Antonio! Su cante, su toque con el saxo, sus composiciones, su banda, y lo mejor es que a su arte no se le ven los límites”.

Mañana martes actúa a las 22:30 horas en El Majuelo, dentro del programa del Festival de Jazz en la Costa.

- Ser de Cádiz… ¿ya predispone?

- Imagino que inevitablemente, nos criamos en un entorno, lo que implica un acento, una manera de expresarte, una música que suena en la calle, e imagino que algo de eso se refleja en el carácter.

- ¿Qué influencias tienen sus dos ‘yoes’, como cantaor y como saxofonista?

- Pues como cantaor, siendo de San Fernando, es imposible que no sea Camarón. Llevo escuchándolo todo la vida, y me sé todo los discos sin darme cuenta… Como saxofonistas veo varios: Kenny Garret, Jorge Pardo, Cannonball Adderley, Perico Sambeat…

- ¿Cómo fue su experiencia O’farill…?

- Fue un regalo, un caramelo que a veces te da la vida sin esperarlo. Me encontraba como artista invitado en una Big Band, donde muchos de sus miembros eran artistas a los que yo admiraba profundamente, los seguía por internet y tal… de repente estaban felicitándome por lo que hacía.

- Usted calla la boca a los que piensan que en flamenco y jazz juntos estaba todo dicho ya… Al parecer no es así…

- Pienso que aún hay muchas cosas por hacer. Cada vez hay más músicos con un conocimiento profundo en ambas tradiciones, y esto está dando muchos frutos en nuestro país.

- En su bio me encuentro a un granadino de pro: Miguel Ríos…cuente, cuente…

- En su tema Bye bye Ríos yo formo parte de la sección de metales y hago un pequeño solo al final. Tuve el placer de conocerle y de comprobar que es una persona encantadora.

- Y también ha invitado en ocasiones a otro granadino a Julián Sánchez…

- Tuve esa suerte. Para mí, uno de los mejores trompetistas del momento, nos conocemos desde hace varios años ya.

- Me comentan que es hijo del placentero vinilo… ¿Cómo  renueva ese placer con los formatos nuevos y mínimos, con un pin de memoria por ejemplo?

- De muy pequeño no hacía más que oír los discos de vinilo de mi padre. En mi caso, en lo que me ha afectado el cambio de formato es que ahora rara vez escucho un disco entero, tiene que gustarme mucho. Antes con el vinilo los escuchaba hasta aprendérmelos.

- Viene a Almuñécar, no se me quejara de que los festivales españoles no atienden a los músicos de aquí ¡no para!... ¿o sí?

- La verdad es que actuamos bastante. Eso se debe por una parte a que el grupo está muy implicado en el proyecto, y por otra al trabajo de oficina de mi amigo Toni y mío.

 

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