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Un 'thriller' ambientado en una Taiwán "sin porvenir" gana la Alhambra de Oro

  • "Es una obra de arte", dijo el jurado sobre 'The last painting'

  • La radiografía de los males de la sociedad coreana en 'A quiet dream' se lleva el otro gran premio

El director del festival, junto al jurado, en el fallo de los premios.

El director del festival, junto al jurado, en el fallo de los premios. / reportaje gráfico: álex cámara

"Perfecta obra de arte", "filigrana", "precioso rompecabezas"; "extremadamente compleja". Así describía el jurado del Festival Cines del Sur la película ganadora de la Alhambra de Oro, The last painting, dirigida por el taiwanés Chen Hung-i. El thriller ambientado en una Taiwán "sin porvenir", en palabras de uno de los programadores del certamen fílmico, el crítico de cine y ensayista Mirito Torreiro, arranca cuando se encuentra el cuerpo sin vida de una joven en la casa de un pintor. "Soberbiamente interpretada y realizada", señaló Torreiro, permite descubrir poco a poco la identidad de los protagonista: por un lado, el de una estudiante de Ciencias Políticas muy idealista, por otro, el de un artista desencantado con la política. Todo ello desarrollado en un país a punto de celebrar elecciones presidenciales.

"Es muy difícil que un director llegue a esta cota de perfección. Nos ha impactado muchísimo. Cada imagen es un cuadro. Luego se ve muy bien reflejado el sufrimiento que conlleva asumir determinadas cuestiones identitarias, como la de un personaje secundario que es transexual", explicó el cineasta portugués Sérgio Tréfaut y una de las cinco personas en el jurado encargado de seleccionar el largometraje ganador de la Alhambra de Oro y de bronce. Intriga política, crítica social y secretos familiares se unen en el paisaje urbano de Tapei en esta película, de la que los expertos destacaron "su riqueza y su estructura elaborada con múltiples capas que aportan gran profundidad a la historia, por sus ricos elementos visuales y su potente y genuino enfoque de dirección".

La décima edición de Cines del Sur, dijo ayer su director José Sánchez Montes, "se ha parecido mucho a las tres primeras ediciones porque ha apostado por películas bastantes comprometidas con determinados sectores sociales poco visibilizados", silenciados. La mujer era uno de ellos, y es precisamente eso lo que ha deslumbrado al certamen en el caso de la película galardonada con la Alhambra de Plata, A maid for each. "Ésta habla precisamente de lo mal que lo tienen las mujeres en el tercer mundo", resumió Torreiro. El documental dirigido por Maher Abi Samra está centrado esencialmente en una agencia de colocación de empleadas domésticas, procedentes de países con dificultades económicas o conflictos armados, que carecen de cualquier derecho elemental. El nuevo esclavismo del siglo XXI retratado en apenas 67 minutos. Uno en seguida imagina que llevan una vida parecida a las protagonistas de la nueva serie de moda, El cuento de la criada, de Netflix. "Hay que tener en cuenta las enormes dificultades que se han encontrado para contar con testimonios porque nadie quiere hablar de su servicio doméstico", señaló el programador de Cines del Sur. El jurado recalcó de ella su "arriesgada y brillante apuesta formal y narrativa al abordar un tema conocido desde un punto de vista novedoso y diferente".

La Alhambra de bronce que representa el premio especial del jurado recayó en A quiet dream, de Zhang Lu, por "su magistral utilización del tono, de la actuación, la escritura y una mirada hipnotizante". La cinta coreana tiene a tres hombres por protagonistas: un desertor norcoreano, un gángster venido a menos y epiléptico. Todos ellos tiene como objetivo conquistar a la joven dueña de un bar, inmigrante china con un padre minusválido. Entre bebidas, paseos y conversaciones aparentemente banales, los cuatro harán una radiografía de los malos de la sociedad coreana. "En cada situación hay poesía. Son personajes perdidos en un mundo perdido, pero encuentran el placer de la vida. Hablaríamos de un carpe diem muy hedonista", subrayó Tréfaut. El director piensa que este film es un homenaje oriental al cine occidental. "A quien dream bebe del Jean-Luc Godard y del François Truffaut de los 60", señaló.

"En las dos hay muchas referencias a la Nouvelle Vague y ambas vehiculan, aunque no lo parezca, dos visiones políticas muy concretas sobre el porvenir de Taiwán y Coreo del Sur. Están soberbiamente interpretadas y realizadas. No cabe ninguna duda", razonó el programador en referencia a The last painting y A quiet dream. Las dos últimas premiadas fueron Princesos rojos de Laura Astorga, que se alzó con el Flecos del Sur, y Lipstick under my burkha de Alankrita Shrivastava, premio del público. "Nos parecía interesante por la reflexión sobre lo que significa ser mujer hoy en un país como La India, una realidad extrapolable a otros países, sino también el papel que la religión y el status quo dominante ejerce sobre la libertad de éstas. A las cuatro protagonistas eso les impide desarrollarse como seres humanos", concluyó Torreiro.

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