Retroback El festival presenta una antología

Contra viento y marea

  • Quatermass edita el séptimo número dedicado al cine fantástico italiano, un género que tuvo que sobrevivir al menosprecio y la falta de recursos

Si hay una lección fundamental que tuvo que aprender el cine fantástico italiano fue la de hacer un cine pobre a cualquier precio. Un cine pobre porque se contaba con muy pocos recursos y, sobre todo, con muy poco apoyo. El festival de cine clásico Retroback presentó ayer el séptimo número de la revista Quatermass que dirige Javier García Romero, que lleva por título Antología del cine fantástico italiano, y que acompaña al ciclo de proyecciones dedicado a este género que luchó por sobrevivir contra viento y marea. Con un gran número de colaboradores, el libro ofrece una completa panorámica de este cine con entrevistas a directores como Dario Argento, Pupi Avati o Lamberto Bava; artículos sobre la temática del cine fantástico; casi 2.000 fotografías y 143 películas comentadas.

Retroback reunió ayer a algunos de los más destacados expertos del fantástico italiano en una mesa coloquio. Todos coincidieron al afirmar que no existe ninguna publicación comparable ni en la propia Italia. Estuvieron presentes David López (director de Retroback y coeditor de la Antología), Carlos Aguilar (comité ejecutivo de Retroback y coautor de la Antología), Javier García Romero (coautor y coeditor de la Antología y responsable de diseño de las publicaciones de Retroback), Lorenzo Codelli (historiador y programador de la Filmoteca de Gemona), Daniele Terzoli (director del Festival de Trieste), Antonio Bruschini (el historiador más destacado de cine fantástico en Italia), Luca Rea (crítico y coleccionista) y Cristiana Astori (escritora). Terzoli aseguró que la antología supone un "auténtico manual".

El cine fantástico de Italia, que vivió su mejor época en los 60 y 70, gracias a títulos de autores como Bava, Freda o Fulci, tuvo que hacer frente a aquellos que pensaban que ese tipo de temáticas y ambientes eran más propios de la cultura anglosajona (con zombies, brujas, héroes fantásticos y castillos). Pese a la pobreza de medios y el desprecio de los censores, vencieron todos los prejuicios con "mucha audacia", destacó Bruschini.

Si estéticamente, los films beben de una atmósfera exageradamente operística -propia de la tradición melodramática-, en lo referente a los temas los directores tuvieron que echar mano precisamente de la audacia. "Una enorme inventiva" que presentaba a los monstruos como típicamente aparecen en autores como Lovecraft o Edgar Allan Poe. Mario Bava, por ejemplo, estaba a medio camino entre ambos. "Para hacer una película de terror", reflexionó la escritora Cristiana Astori, "no es necesario más que un hombre solo encerrado en una habitación". Los monstruos 'encerrados' en la propia persona - "el monstruo que llevamos dentro"-, y la fuerza expresiva de los rostros son comunes en las películas del fantástico italiano.

Con admiradores como Tarantino o David Lynch, hoy muchas de estas películas están consideradas de culto. La máscara del demonio (Bava, 1960), L' orribile segreto del dr. Hichcock (Freda, 1962), Todos los colores de la oscuridad (Martino, 1971) o Suspiria (Argento, 1977), son algunas de las 14 que proyecta durante estos días el festival. Space men, de Margheriti, y Terror en el espacio, de Bava, fueron el germen de producciones como Alien.

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