Concierto Amigos de la OCG, crítica Dos violines y un solo sonido

Dos violines y un solo sonido

Dos violines y un solo sonido

La Asociación Amigos de la Orquesta Ciudad de Granada celebra este año su XXV Aniversario; veinticinco años generando cultura de alto nivel en nuestra ciudad y un apoyo incondicional a nuestra orquesta han sido recompensados con un seguimiento incondicional por parte de la ciudadanía y un reconocimiento a nivel institucional dentro del panorama cultural granadino.

Para la celebración de su XXV aniversario los amigos de la OCG llevan programando esta temporada ciclos de conferencias, conciertos y exposiciones que muestran la relevancia de esta asociación como motor cultural. Entre estas actividades ayer se inauguraba un Ciclo de Cámara que comprenderá un total de siete conciertos y que se desarrollará entre los meses de febrero a junio, más un concierto extraordinario en el mes de septiembre que cerrará los actos de celebración de este aniversario.

El primero de los conciertos de este ciclo de cámara estuvo a cargo del Dúo Unísono, formado por los violinistas Friedemann Breuninger y Cornelia Loercher. Ambos violinistas guardan una estrecha relación con la Orquesta Ciudad de Granada, pues han sido miembros de la misma como concertino y violinista, respectivamente. Para su participación en el aniversario de los amigos de la OCG escogieron un rico y variado concierto de alta calidad y complejidad interpretativa.

El programa se abrió con la Sonata número 4 para dos violines en mi menor de Jean Marie Leclair. Esta preciosa pieza barroca en tres movimientos sirvió para demostrar la enorme calidad interpretativa y virtuosismo de ambos intérpretes, que fueron ilustrando al público asistente con comentarios estilísticos de las obras y su particular apreciación de las mismas.

Le siguió el primer movimiento de la Sonata para dos violines de Sergei Prokofiev, una obra de sonoridades contemporáneas que sin embargo muestra la maestría del autor en el trabajo melódico y armónico incluso con medios tan limitados como son sólo dos violines.

El programa estuvo enfocado en varias ocasiones a la Granada que tanto han disfrutado y aman los intérpretes. En primer lugar, Friedemann Breuninger tocó un arreglo de Recuerdos de la Alhambra de Francisco Tárrega en homenaje a nuestra ciudad. También interpretó un arreglo para violín solo de la Danza de la vida breve de Manuel de Falla realizado por el violinista Fritz Kraiser.

La literatura para dos violines solos es muy rica y variada, particularmente entre los autores contemporáneos. Tal es el caso del compositor Eugene Ysaye, cuya Sonata para dos violines es un alarde de creatividad y virtuosismo; de esta obra póstuma del autor se interpretó el primer movimiento.

Para cerrar el programa el dúo unísono una selección del álbum de piezas para dos violines de Aleksey Igudesman. Entre ellas estuvieron Una furgoneta en Uruguay, Te quiero como un loco, Variaciones sobre una canción japonesa, Canción turca, Los irlandeses, Danza y Los dos filipinos. 

El aplauso unánime del numeroso público asistente recompensó la maestría interpretativa y gusto musical de Friedemann Breuninger y Cornelia Loercher, y los persuadió para dar una obra fuera de programa, la deliciosa pieza Under the rising sun del libro Asia and Duets for two violin. Con esta obra fuera de programa se puso el broche de oro a una velada cargada de virtuosismo y buena música: dos violines, cuatro manos y ocho cuerdas para crear un sonido único.

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