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La vuelta al mundo en sólo noventa millas

  • El proyecto denominado 'Ninety miles', formado por David Sánchez y Nicholas Payton, tiene a Cuba no sólo como escenario de creación sino también como inspiración

De la mano de tres destacados intérpretes que han decidido reunir sus talentos, desembarca esta noche en Jazz en la Costa el proyecto denominado Ninety miles, que tiene a Cuba no sólo como escenario de creación, sino también como inspiración. La experiencia del saxofonista puertorriqueño David Sánchez, plasmada en estrechas colaboraciones con Dizzy Gillespie, se conjugará con la que atesoran también los estadounidenses Stefon Harris y Nicholas Payton, vibrafonista y trompetista, respectivamente, pese a que aún no pasan de los cuarenta años.

Noventa millas es la distancia que separa Cuba de Estados Unidos, aunque parece haber sido mucho mayor a tenor del complicado proceso de elaboración. No fueron pocas las dificultades que se presentaron para ponerlo en marcha por las restricciones que marcan al país caribeño, aunque el esfuerzo finalmente mereció la pena. La idea surgió desde la discográfica Concorde Picante Records, cuyo director general creativo había escuchado a una serie de extraordinarios pianistas cubanos de jazz, en particular Rember Duharte y Harold López Nussa, aunque no pudo concretar su intento de llevarlos a Nueva York.

Si Mahoma no va a la montaña… Finalmente se decidió que La Habana fuera el escenario de la grabación, que tuvo lugar en mayo de 2010, aunque según explica David Sánchez "costó un año de negociaciones y hasta unas semanas antes no teníamos nada claro que pudiera hacerse". Reconoce que "todos pensamos que era una idea interesante pero teníamos nuestras reservas, porque si no se sabe muy bien la gente con la que vas a tocar es muy arriesgado". No obstante, el prestigio de López Nussa, con quien ya había trabajado, llevó al saxofonista a dar el sí. El trío norteamericano se completó con Stefon Harris y Christian Scott.

Sobre la génesis de Ninety miles, David Sánchez señala que "una de las dificultades es que había poca comunicación entre La Habana y Nueva York antes de la grabación. Podría haber sido mucho más fácil si la conexión a Internet hubiera sido mejor. Fue muy duro. No pudimos preparar gran cosa hasta que llegamos allí". Así, una vez en la isla, el grupo contaba con sólo cinco días para cumplir con todo, incluido un concierto. "¡Toda una aventura!", resalta el puertorriqueño, que precisamente por sus raíces fue el nexo de unión entre los músicos norteamericanos y los cubanos. El proyecto final incluyó no sólo el registro de un disco, sino también de un interesante documental para la BBC que narra el proceso de grabación en Cuba y una gira mundial de conciertos que continuó el trío de Estados Unidos.

Compañero de viaje de Dizzy Gillespie, el de Puerto Rico es uno de los saxofonistas de jazz contemporáneo con más renombre en los Estados Unidos, algo que acreditan sus colaboraciones con Kenny Barron, Charlie Haden, Roy Haynes, Elvin Jones o McCoy Tyner. Stefon Harris, por su parte, se ha impuesto como uno de los músicos más notables de las jóvenes generaciones que reivindican el sentido de la forma para reavivar la tradición jazzística. En su breve pero fructífera carrera consiguió ya tres premios Grammy, el apoyo incondicional de la crítica y colaboraciones discográficas con grandes artistas como Cassandra Wilson, Kenny Barron, Steve Coleman, Jacky Terrasson, Joshua Redman o Diana Krall. De esa misma generación es Nicholas Payton, cuyo talento como trompetista lo ha llevado a grabar con músicos de muy diversos géneros musicales, a lo que se suma una alabada discografía como líder y más de 150 grabaciones como compositor, arreglista o invitado especial.

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