Muere Alfredo Pérez Rubalcaba

Bibiana Aído

Nostalgia e incredulidad

Alfredo Pérez Rubalcaba y Bibiana Aído Alfredo Pérez Rubalcaba y Bibiana Aído

Alfredo Pérez Rubalcaba y Bibiana Aído

Hoy despierto con la fatal noticia del fallecimiento de Alfredo Pérez Rubalcaba y se me agolpan los sentimientos de tristeza, nostalgia e incredulidad. Mis primeros pasos en la política nacional los di de su mano. Aunque contaba con años de experiencia en la política provincial y regional, fue en la campaña a las elecciones generales y autonómicas de 2008 cuando coincidí con Alfredo, él como cabeza de lista al Congreso de los Diputados por la provincia de Cádiz y yo como candidata al Parlamento de Andalucía. Hicimos esa campaña juntos, fueron muchos los momentos compartidos, las estrategias conjuntas, los mítines, las entrevistas, las largas conversaciones…Se obtuvo un buen resultado para el PSOE en la provincia y siempre recordaré los aprendizajes de aquel periodo y sus sabios consejos. Fue Alfredo el primero que le habló de mí a José Luis Rodríguez Zapatero. Ya durante la legislatura fueron muchas las iniciativas compartidas que impulsamos, el como Ministro de Interior y yo como Ministra de Igualdad; pusimos en marcha el sistema de seguimiento integral de los casos de violencia de género, las pulseras para el control de las medidas de alejamiento, la formación especializada a la policía, el plan de prevención de violencia para mujeres inmigrantes... y un largo etcétera.

Los recuerdos que vienen a mi cabeza en estos momentos son múltiples. Recuerdo su sagacidad, su inteligencia, su sentido del humor, su ironía y su vocación y compromiso sin ambages con la lucha antiterrorista. Recuerdo sus análisis, su capacidad de síntesis, su claridad mental. Recuerdo largos ratos de conversación y hasta de ocio, siempre con la política de fondo, en Cádiz, Madrid y Asturias. Recuerdo que cuando me atacaban e insultaban durante mi etapa en el ministerio, lo cual era muy a menudo, siempre encontraba un momento para enviarme un mensaje o hacerme una llamada para tratar de infundirme ánimos y confianza. Una de sus frases era: “Bibiana, recuerda siempre que lo importante es que te quieran los tuyos”.

Fueron el tiempo, los kilómetros de distancia y algunas posiciones diferentes los que hicieron que nuestros caminos no se cruzaran con frecuencia en los últimos años. Hoy nada me gustaría más que tener una última ocasión de encontrármelo y hablarle para poder recordarle “Alfredo, los tuyos te queríamos”

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