Análisis

Juan Pablo Luque Martín

EL CIS Y EL MÉTODO TEZANOS

Aún falta menos para las elecciones andaluzas (ya es el tercer artículo en que me repito). Pero el subconsciente, cuando se llega a alguna edad, tiene estas cosas; o un exceso de responsabilidad frente a otros cuatro años de reinado en el horizonte andaluz; o una amalgama de éstas y otras circunstancias no siempre bien sopesadas. Qué se yo. A mí no me pregunten. Lo cierto es que, como los equipos de fútbol, me encuentro en fase de motivación, y todas las mañanas me pregunto ¿Quién ganará? ¿Quién reinará otros cuatro años? Si en vez de un servidor, respondiera Tezanos, actual presidente del CIS, imagino lo tendría meridianamente claro: ganará el Partido Socialista. Esta semana lo ha dicho. Pero no crean que ha sido la única vez que realiza idéntica afirmación previa en vísperas de elecciones. Está acostumbrado a resultados similares de una elección a otra. Hasta llegué a sospechar que guarda los teléfonos de los encuestados…

Tanto ahora como presidente del CIS, como cuando estuvo al frente de la Fundación Sistema, las diferencias entre resultados de sus encuestas y voto real en elecciones han sido tremendamente significativos. En las elecciones europeas del 2014 estimó el voto socialista en un 36%, mientras el resultado electoral fue apenas de un 23%. En las elecciones generales del 2015 la diferencia fue de un 30% en encuesta frente a un 22% que finalmente obtuvo el PSOE de Pedro Sánchez. Digo yo que si Tezanos y el CIS siguen esa tónica, Ciudadanos y PP deben estar frotándose las manos y preparando el desembarco andaluz.

Es verdad que todos achacarán los resultados a un cambio de método del CIS. Pero también es consecuente que las diferencias encuestas-realidad utilizando el "método Tezanos", deberán ser similares a las de elecciones anteriores. Sea como fuere, lo único que el presidente del CIS nos deja claro (incluido método, encuestas y resultados), es que los sondeos no ganan elecciones. No sé si será culpa del método, o que la gente le ha tomado cierto gustillo a engañar al encuestador (venganza frente a las insidiosas publicidades telefónicas a la hora de la siesta). Los resultados previos se alejan más y más de la realidad electoral, y se han convertido en un pretexto para que el adversario perjudicado por encuestas (y potenciado la noche de elecciones), le atice con el cazo al contrario. O, también, para llenar páginas y páginas de diarios y artículos como éste.

Además, en esta sociedad tan efímera y mudable como la que nos ha tocado vivir, los sondeos comienzan a disfrutar de una fecha de caducidad inferior a la de una tarta en la puerta de un colegio. Hoy que transitamos por la vía de Twitter o Facebook, hoy que la adhesión a una corriente de opinión cambia en horas, la fiabilidad de sus datos es absolutamente nimia. Aunque preguntes por quién ganará las elecciones, contestan la pregunta de con quién te has cabreado en las últimas horas. Lo dicen los mismos campos que describen y delimitan los sondeos; Fue realizado en, Justo después de que el Gobierno hubiera, O antes de la noticia... Lo que decía: cómo está de cabreado el encuestado con las últimos tiempos públicos.

Por ello, como decía Juan Manuel de Prada (hace ya casi veinte años), descreo de las encuestas y de sus aplicaciones estadísticas; y descreo también de la sinceridad de los encuestados. En cualquier caso, este sistema de predicción (o brujería), termina demostrando que históricamente muchas de las encuestas nacen con una finalidad de servir como instrumentos al servicio de las más pura competencia electoral, favoreciendo a unos (ganadores) y perjudicando a otros (perdedores). Sin embargo, el paso de los años viene transformando esta conclusión, y determina que lo absolutamente efímero y trasnochado es el concepto ganador-perdedor y a quién favorece su adjudicación previa: mientras aquéllos- ganadores- se duermen en los laureles, los segundos -perdedores- se refuerzan en su autoestima y amor propio para conseguir la victoria y arrastrar el voto indeciso (que es muchísimo). Por ello, dudo ni tan siquiera conocer la autoría de quien encarga la encuesta, y cuáles sean sus malévolas intenciones.

En Andalucía 2-D habrá que tener cuidado. Es más: me mojo. No creo que las encuestas previas generen imágenes de ganadores que triunfan la noche electoral frente a imágenes de perdedores que efectivamente fracasan. Yo, por si acaso, no me fiaría de los resultados envenenados del método Tezanos. No sé lo que harán Vdes. Si les parece, hacemos un sondeo con ello…

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