Día 60: Fase Uno Día 60: Fase Uno

Día 60: Fase Uno / Photographerssports

¿Qué es eso papá? Es lógico. Preguntar una y otra vez qué es eso, resulta lógico. Sobretodo si cuando tienen nueve y diez años, procuras que la vida se le vaya abriendo poco a poco, de forma pausada, sin sobresaltos. Como un contínuo amanecer donde el sol reparte sus rayos en un horizonte incierto. Sé que es difícil hacerlo en este confinamiento. Pero no queda otro remedio si queremos seguir conviviendo en paz. El “qué es eso” aturde, la verdad. Lo dije en alguna ocasión. No es que los hijos vengan sin libro de instrucciones. Aunque lo tuvieran, nunca reuniríamos la suficiente paciencia y entereza moral para abrirlo, para entenderlo, para saber cómo montar un interminable mecano.

Pero ¿qué es eso, papá? Cuando preguntan, lo importante no es tanto escucharlos como ser consciente que nunca olvidarán que debes una respuesta. Y ahora tienen veinticuatro horas para recordarlo. Nada peor que deber una respuesta a un niño. Eres su libro abierto, del que espera todo, porque todo les debiste ofrecer y suponen siempre que lo tienes. Algún día descubrirán que no es así, que tus bolsillos siempre estaban vacíos. Mientras llega ese día, enfúndate el traje de Supermán.

A estas edades, son permanentes esponjas. Todo lo empapan. Todo lo absorben. Con ellos nunca ha servido en estos dos meses los “porque quiero”, los “porque a mí me da la gana”. Y eso que en miles de ocasiones, se antojaba como la respuesta más adecuada a su consulta. No hace tanto me tacharon de chalado y cursi por decir que los padres siempre debimos regañar con besos y castigar con abrazos. Difícil sí. Nunca imposible. Seguro que no.

¿Que qué es eso? - repitió. Medité la respuesta. No sé aún si porque no estaba seguro de su pregunta, o para tratar de evitar que mi respuesta se convirtiera en la antesala de otra pregunta. O ambas cosas a la vez… Eso Dani, eso es la Fase 1- le dije. El lunes que viene, los granadinos estaremos en ella, si Dios quiere. Aún sigo preguntándome por ese juego de palabras e imágenes entre Dios y Pedro Sánchez…

Pero, ¿qué podemos hacer en la Fase uno?- volvieron a preguntar. Lo imaginaba. Inevitable. Ya lo sé. Insufrible. Quedaba otra pregunta. Siempre otra pregunta. Y otra, y otra, y otra… No lo sé Pablo. Aún no lo han terminado de pensar. Un día unas cosas, otro otras. ¿Porqué no terminamos de oír las noticias a ver si lo cuentan? Escríbidlo en una hoja y cuando termine me dices.

Ok, papá. Los días ahora son uniformes. No hay nada que diferencie del anterior. Si acaso unos rayos de sol. Si acaso el extraño frío de estos días. Cielos encapotados, frío-calor, pañuelos para el moquillo, Cayetana preocupantemente resfriada (ahora todo preocupa). Cuando entré en su cuarto, el folio seguía aún en blanco.

Aún no pusisteis nada… Sí, sí pusimos, papá- dijeron. Está por detrás.

En el reverso de la hoja, un dibujo con dos personas mayores a los lados y en el centro, dos niños. Todo en un paseo que por algún extraño motivo me recordaba la Carrera de la Virgen. Un cartel. “Hasta el lunes, abuelos. Ya no falta nada”.

Sonreí. Hasta el lunes, abuelos.

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