Víctor Hugo escribió su primer drama a los 15 años. Rafael pintó sus obras maestras antes de morir a la edad de 37 años. Pascal escribió sus grandes obras entre los 16 y murió con 37 años. Calvino se unió a la Reforma a la edad de 21 años y escribió sus famosos Institutes a los 27. Isaac Newton tenía 24 cuando dio a conocer la ley de gravedad. Charles Dickens escribió Oliver Twist a los 25. La sra. Barceló es también una profesional precoz. Comunicadora de pro, debe ser de aquellas comunicadoras, a las que el micro y la soledad del estudio, sugieren una inusitada agresividad lingüística que contrapone el lenguaje corporal del verbal. La sra. Barceló, a pesar de los premios que atesora y su imagen cercana y ecuánime, decidió abandonar objetividad para construir campaña mediática política. No es la única, faltaría más. Hay muchos. Pero la Barceló creció conmigo. La seguí. La escuché (un paso más allá del simple de oír). La aprecié. Fui depositario de la humildad con que se producía. Creí en su ecuanimidad. Pero he visto su transformación, hoy por hoy, al más puro estilo hora 25 del Supergarcía (los títulos generan impronta).

Ha cambiado y han cambiado nuestra sociedad desde que comenzó el confinamiento. La hiperconectividad, el profundo deseo de sentirse permanentemente conectados, es uno de los cambios. Los medios y Angels lo han captado. Hacen de su ego el principal y casi único objeto diario de culto. Se autoproclaman reyes de la estrategia política. Dejan de ser periodistas para adquirir condición de comunicadores. Eso sí, se escudan en la profesión para proclamarse meros transmisores de información (y de información veraz), mientras construyen en exacerbadas críticas un emporio al servicio de la estrategia política. Nada es gratis en la vida, y todo se condiciona más allá incluso de la convicción personal.

Andamos monitorizados. No somos más que unos tristes usuarios de las redes, para quienes aislamiento y temor son caras de la misma moneda. Vivimos en un encubierto estado de excepción. El gobierno desactiva el portal de transparencia. Filtra preguntas en ruedas de prensa. Ve con buenos ojos modalidades de financiación a medios conforme ideología. Desoye recomendaciones de la OMS. No previo contingencias hospitalarias. Ni tan proveyó anticipadamente ropas para sanitarios y evitar su contagio. Contrapone torticeramente salud y seguridad con restricción de derechos y libertades. Las medidas apenas conviven 48 horas en la sociedad sin ser reformadas una y otra vez.

Nunca defenderé el silencio como respuesta. Nunca defenderé que no pueda criticarse una oposición inerte. Pero lo demás, también es criticable. Y a la sociedad le interesa sobretodo, como tu decías a Rajoy, lo que haga su gobierno, no la oposición, ¿No crees, Angels?

Decía Ernesto Sábato que "la vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados". Aún hay tiempo. Sólo se trata de hacer periodismo. Puro periodismo. Nada más.

En espera que vuelvas al redil, un oyente que, de verdad, te aprecia, atentamente.

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