Análisis

helena arriaza

Larga vida a 'Fama'

La segunda edición de Fama, a bailar finaliza esta semana en el canal #0 de Movistar+. Han sido más de tres meses repletos de emoción, profesionalidad y talento. Más de tres meses en los que ha quedado demostrado que en televisión, si se quiere, se pueden hacer las cosas bien.

Este año ha habido mejoras con respecto a la edición anterior. Que Ygor Yebra dejara de ser el director de la escuela e Iker Carrera llegara para sustituirle ha sido uno de los grandes aciertos. Como bailarín Yebra es un gran profesional pero el año pasado no empatizaba con los espectadores y debido a otros compromisos profesionales se ausentaba de bastantes galas, algo que no ayudaba al buen funcionamiento de los programas. Todo lo contrario ha sucedido con Iker. El año anterior fue un gran descubrimiento como profesor y este año como director se ha implicado al máximo. Esto ha ayudado a mejorar el ritmo del programa y a que los seguidores se hayan sentido más escuchados. Otro de los cambios ha sido la ubicación de la escuela y del plató. Una escuela y un plató que recordaban a los de la primera edición en estilo pero que han resultado más grandes y cómodos para el espectador y los bailarines. Y la incorporación de Lola Índigo como una de las protagonistas del formato ha sido maravillosa. La cantante, que además de en OT participó en una de las primeras ediciones de Fama cuando se emitía en Cuatro, ha acudido cada semana a dar fuerza y energía a los concursantes. Es un claro ejemplo de cómo alguien joven que lucha por su sueño puede llegar a lo más alto con esfuerzo e implicación. Y es necesario que estos casos se muestren en televisión para motivar a quienes no ven más allá del fracaso.

También han ayudado a la buena marcha del concurso otros elementos que ya estaban en la pasada edición y que se han afianzado. Entre ellos el equipo de profesores, la participación del público a través de la aplicación, el canal 24 horas y la interacción en redes sociales. Lo único que ha sido algo más frío han sido los concursantes. Siempre en las primeras ediciones se muestran más naturales. En las siguientes llegan con la lección aprendida. Pese a esto los chicos han demostrado el talento que en nuestro país (y en Andalucía, por cierto, porque ha habido varios andaluces) existe en el mundo del baile. Y al fin y al cabo de eso se trata este programa.

En el repaso de esta segunda edición llevada a cabo en Movistar+ hay que recordar que nadie es imprescindible en ningún trabajo pero Paula Vázquez está cerca de serlo en Fama. Sin ella no sería lo mismo. Disfruta como nadie y es natural. Se equivoca continuamente pero lo hace con sentido del humor y no duda en reconocer cuando mete la pata. No hay que olvidar que han sido tres meses de un programa diario en directo. Un trabajo duro tanto para ella como para todo el equipo técnico que trabaja en el concurso de baile. Un concurso que bien merece una tercera edición.

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