Análisis

francisco andrés gallardo

Rubalcaba

Todavía se habla de aquel debate entre el bronceado Kennedy y el cabreado Nixon que investigaciones recientes acuerdan que no tuvo tanta repercusión en los votantes como presumía la leyenda. En España antes de los duelos González-Aznar, en los tiempos del váyase, como foro electoral memorable tenemos la entrega de La clave de las elecciones de 1982 donde coincidieron Guerra, Carrillo, Fraga, Lavilla (UCD) y hasta el PSA con Luis Uruñela, máxima expresión de pluralidad en la cerrada etapa de agonía centrista con Robles Piquer.

Una figura con prestigio labrado desde una aparición televisiva (siglos antes de Pablo Iglesias en Intereconomía) fue la de Alfredo Pérez Rubalcaba, que apuró todas sus dotes de docente en la noche del 22 de enero de 1987 para desarmar las movilizaciones estudiantiles (las del Cojo Manteca) ante los dos representantes juveniles, profetas de lo que llamaríamos la nueva política: Juan Ignacio Ramos, génesis de la estética de Podemos; y Carles Marí, espejo del catalanismo incómodo que terminó derivando en su peor versión. RTVE.es acaba de rescatar el Debates de Victoria Prego titulado ¿Qué quieren los estudiantes? que vino a dar ecos y planteamientos a unas pioneras movilizaciones globales que pillaron de sorpresa a la sociedad española. El Gobierno de Felipe González, a través de la figura de Rubalcaba, mostró una actitud escéptica y razonable ante unas reclamaciones excesivas, entre las que se pedía por ejemplo la eliminación de la selectividad.

La estética del programa (22.30, hora y media, y tras la esperada serie Norte y Sur) ahora no valdría ni para una cadena local aburrida, pero en aquel 1987 fue muy eficaz. TVE cumplió con el papel de dar voz a la oposición (barbilampiña en este caso) para dar mayor fortaleza así a las tesis del Gobierno. La calma didáctica de Rubalcaba apaciguó los ánimos aunque la rabieta se alargaría unas semanas. El secretario de estado de Educación, un profesor sereno y pragmático, aprovechó la lección para reafirmarse.

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