Análisis

ignacio martínez

Sánchez baja de su nube

A Sánchez se le notó anoche incómodo. Quiso colocarse por encima de sus adversarios de derechas, pero acabó nervioso interrumpiendo a Casado y sobre todo a Rivera: "que decepción, qué decepción". Bajó de su nube para hacer propaganda leyendo listas con los logros de su Gobierno. Quedó en evidencia al no contestar preguntas directas, ni las de un posible indulto a los separatistas catalanes formuladas por PP y Cs, ni las de Podemos sobre si rechaza un pacto futuro con Ciudadanos. Casado estuvo nervioso también. Propuso una masiva bajada de impuestos de 16.000 millones de euros. Y atacó a Sánchez hasta con Filesa para defenderse de las referencias a la corrupción del PP. Las encuestas dicen que va a perder más de cien parlamentarios, entre congresistas y senadores. Es para estar inquieto.

Contra pronóstico, se habló entre poco y nada de Vox, y lo hizo Sánchez. Mencionó a Abascal por su nombre y al trío de Colón. Rivera hizo una exhibición de cartones y fotos para cargar contra Sánchez, invocando a Torra. Iglesias fue el más moderado de los cuatro. El jefe de Podemos se agarró a la Constitución con la fe de un converso, citando varios artículos, y exigió eliminar las cloacas del Estado de las que ha sido víctima. Pero Rivera e Iglesias son actores secundarios. El bloque de izquierdas suma unos 160 y el de derechas otros 160. Y los nacionalistas, como siempre, están dispuestos a hacer valer su peso en favores. La única posibilidad de evitarlo sería un pacto de PSOE y Ciudadanos. Suman lo bastante, pero ayer la pareja con peor química del cuarteto fue la de Sánchez y Rivera. Pedro lo trató con desdén y Albert todavía convalece del shock postraumático de la investidura de su rival en junio. Necesitan un bálsamo. A ver hoy...

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