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Análisis

fernando faces

La última amenaza de Trump hunde las bolsas

El lunes día 6 las bolsas asiáticas se desplomaban y arrastraban al resto. Tras once jornadas de negociación todo estaba preparado para que se firmará un acuerdo que pondría fin a la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China. Dos tuits de Donald Trump amenazando con subidas arancelarias del 25% si el día 9 de mayo no estaba firmado el acuerdo, dinamitaron la negociación. Trump acusaba a China de querer renegociar asuntos ya aprobados. Una vez más la diplomacia China actuó con calma. El viceprimer ministro Liu He ha anunciado su desplazamiento a Washington para intentar cerrar el acuerdo. La guerra arancelaria entre EEUU y China es capaz de provocar una nueva recesión mundial. Faltan por cerrar los acuerdos sobre propiedad intelectual, trasferencia forzosa de tecnología, libre acceso al mercado chino y supresión de las subvenciones.

¿Pero qué hay detrás de la de la guerra arancelaria de Donald Trump? El objetivo declarado es reducir el déficit comercial de Estados Unidos con China de 419.000 millones de dólares . Lo sorprendente es que la guerra arancelaria no solamente no ha reducido el déficit comercial, sino que lo ha aumentado en un 30%. Lo cual no sería sorprendente para cualquier estudiante de macroeconomía, que sabe que el déficit de la balanza por cuenta corriente es debido a un exceso de gasto agregado sobre la renta; o dicho de otra manera, a un ahorro interno que es insuficiente para financiar las necesidades de inversión del país. Ésta es la situación de Estados Unidos desde los años ochenta, agravada actualmente como consecuencia de las políticas fiscales expansivas de Donald Trump. En este escenario la política arancelaria no es adecuada para reducir el déficit.

Si esto es así, o Trump y sus asesores son unos ignorantes, o hay otras motivaciones. Admitir la ignorancia de Trump no exige un gran esfuerzo, pero sí la de sus economistas asesores. Lo que hay oculto detrás de esta absurda guerra comercial es una pugna por el liderazgo político y tecnológico mundial. China, segunda potencia económica mundial, es consciente de que el mundo será dominado por quien ostente el liderazgo tecnológico. China es uno de los países que más invierte I+D+I. La guerra comercial es un señuelo que esconde la guerra fría por liderazgo tecnológico. Por esta razón los acuerdos más difíciles de cerrar son la protección de patentes y las transferencias tecnológicas forzadas desde las empresas de EEUU a las Chinas. El Pentágono acaba de publicar un informe en el que afirma que China está avanzando con rapidez, logrando grandes progresos en el ámbito de la inteligencia artificial, del espacio y de la tecnología militar. China está incrementando su competencia a escala global siendo necesario impedir el robo y la transferencia de tecnología. Se le acusa de estar practicando una "economía predatoria" en su expansión internacional , planificando bases militares por todo el mundo para proteger sus inversiones y proyectos de infraestructuras a lo largo de la Ruta de la Seda.

Concluyendo, haya acuerdo comercial o no, la guerra fría por el poder tecnológico y geopolítico mundial continuará.

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