Análisis

Fernando Faces Santelmo Business School

La voracidad de una inflación desbocada

El Banco de España ha duplicado la previsión de inflación para 2022. En los tres próximos meses la inflación se situará entre el 9% y el 10%, casi cinco veces superior al objetivo del Banco Central Europeo(BCE). Su previsión es que en el segundo semestre la inflación bajará hasta el 7,5% , tres veces superior al objetivo del BCE. Todo dependerá de cómo evolucione la guerra de Putin. La recuperación pierde fuerza. El Banco de España ha rebajado su previsión de crecimiento casi un 1% hasta el 4,2% en 2022 y el 2,9% en 2023. En los dos próximos trimestres la economía española bordeará el estancamiento. Nos enfrentamos a una inflación de costes y también de demanda de difícil abordaje con las políticas monetarias y fiscales convencionales. La espectacular inflación de marzo del 9,8% es Ia más alta de los 37 últimos años. Una inflación de esta magnitud empobrece rápidamente al país. La fuerte pérdida de poder adquisitivo provoca el desplome del consumo de las familias, dispara los costes empresariales, reduce los márgenes y hunde la inversión de las empresas, abortando la recuperación.

De mantenerse la inflación en los niveles actuales los depósitos bancarios de las familias perderían 94.000 millones de euros en su valor real y los depósitos de las empresas 22.000 millones. Además, los depósitos a la vista de las familias no se remuneran y los de las empresas se penalizan. Son los deudores los que salen favorecidos, entre ellos el sector público. La mejora de la recaudación del sector público en 2021 y la reducción de la deuda sobre PIB hasta el 118%, es en gran parte debida a la inflación. La inflación del mes de marzo es un 2,3% superior a la media de la Unión Europea, lo cual implica pérdida de competitividad. En este caso la inflación no solamente daña los principales motores internos, el consumo y la inversión empresarial, sino también las exportaciones.

El plan de choque del Gobierno llega tarde, es insuficiente, alivia transitoriamente los efectos y no ataca las causas de la inflación. Lo que más le preocupa al Banco de España es que la inflación se haga estructural. Se está produciendo una metástasis del precio de las materias primas y la energía a todos los bienes finales que componen la cesta del IPC. No obstante, la gran amenaza son los efectos de segunda ronda, la espiral precios salarios.

Hasta final de 2021 la moderación salarial ha prevalecido con un incremento salarial medio del 1,5%. Es a partir de enero de 2022 cuando los incrementos salariales pactados se han disparado al 2,3%. Preocupa que 48.700 empresas y 740.800 trabajadores hayan pactado en convenio subidas salariales del 5,6% y que con cláusula de revisión se haya pasado de una media histórica del 20% al 30%. Por otra parte, la revalorización de las pensiones con el IPC implica un mayor gasto de 13.500 millones de euros. Ante este escenario, el Banco de España reclama un pacto de rentas entre trabajadores y empresarios, acompañado por todas las reformas estructurales pendientes y una aplicación eficiente, rigurosa y transformadora de los fondos Next Generation EU. Sólo con responsabilidad y consenso político se podrá evitar la estanflación.

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