LA influencia del debate político en los proyectos de obras públicas pendientes de culminación en la provincia han convertido los plazos en una cuestión más importante que la obra misma. Es el caso del AVE donde el PSOE se juega en buena medida su honor o su credibilidad. A mediados de mes se conocerán los plazos de ejecución de los tramos pendientes y, por tanto, sabremos si la alta velocidad estará lista en el año 2013 o si habrá que esperar un poco más. A la vista de los nuevos y elásticos plazos que se han dado los impulsores del Milenio (la conmemoración se desarrollará entre 2013 y 2015) que el AVE esté para la conmemoración no parece un grave problema. Es cuestión de tener fe y de creérselo. Más allá de los compromisos personales de los partidos y de su rédito electoral, los granadinos aspiramos a tener las infraestructuras lo más rápido posible pero sobre todo completamente terminadas. Con las prisas, se corre el riesgo de incurrir en chapuzas como, en cierto modo, ocurrió con el tramo de Loja.

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