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Abocados a cambiar

Con la avalancha informativa por la alerta sanitaria, aparecen numerosos asuntos para su consdieración

Tengo la sensación de que nos pasan demasiadas cosas importantes y de manera demasiado rápida como para entender con precisión el alcance y la profundidad de los acontecimientos.

Ahora, con la avalancha de información proveniente de las decisiones adoptadas (y las que se deban adoptar) por la alerta sanitaria del coronavirus de Wuhan, aparecen numerosos asuntos para su consideración.

No me refiero tanto a los elementos propios de la alerta sanitaria como pueden ser los relativos a la gravedad de la enfermedad, las tasas de letalidad, la pertinencia o no de adoptar determinadas medidas u otros aspectos similares. Sí que me refiero a las consecuencias colaterales de la gestión internacional de la alerta sanitaria tanto en la economía, como en los comportamientos sociales o en los modos de trabajo.

Veamos, por ejemplo, el asunto del teletrabajo que se está proponiendo y aplicando en cada vez más empresas; en la medida que numerosas empresas en todo el mundo apliquen planes de teletrabajo durante el tiempo que dure la alerta sanitaria (probablemente algunos meses), es previsible que se pueda acumular experiencia útil que permita conocer mejor en muchas empresas las posibilidades de implantar de manera permanente esta (relativamente) nueva forma de trabajo.

Esto se puede analizar como una amenaza o como una oportunidad y, seguramente, supondrá un incentivo real al cambio que en esta materia se estaba comenzando a apuntar como inevitable entre expertos y analistas especializados.

Cabe pensar que estaría bien que las organizaciones profesionales, las empresas, los sindicatos y el gobierno valorasen las oportunidades de mejora que puedan derivarse, analizando las posibilidades de impulso a la productividad, al tiempo que ganemos en espacios de conciliación entre trabajo y vida personal y reforcemos derechos sociales.

Para que este tipo de cambios sean útiles al conjunto de la sociedad conviene despejar el ruido mediático/ambiental que se genera con tantas noticias y tertulias, al tiempo que redefinir las prioridades y los objetivos a los que los agentes clave de la sociedad dedicaban hasta ahora sus esfuerzos. Como podemos ver, estamos abocados a cambiar. Ojalá que sea para mejor.

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