A bote pronto

Juan Alfredo Bellón

Agrado

HAY Hay que ver la fama que ha alcanzado la asociación cultural Alfaguara, esa que ofrece un curso titulado Casa 10 para estudiantes universitarias. Quizá piensen en fomentar la Educación para la Ciudadanía Femenina y por eso cuentan con subvención municipal para promover la igualdad de las mujeres (entre sí) y prepararlas para el desempeño de su papel en el hogar, compatibilizando la condición de profesionales con la de esposas amantísimas que sepan planchar, meterle a un pantalón seguramente masculino, cocinar como Dios manda una tortilla española y llenar el carrito de la compra de alimentos sanos y nutritivos para mantener el tipo y la línea de mujeres 10. Así, acatan la doctrina de la Junta Electoral y mantienen la neutralidad en la Jornada de Reflexión en que se conmemora el Día Internacional de las Mujeres, sin caer en la provocación que en Madrid pretende la presidenta objetora Aguirre, haciendo campaña femenina electoral hoy mismo, en chándal de Dior, almidonao pero informal, por la calle de Alcalá y con la urna apoyada en la cadera, chimpún.

Tan dentro de sí conservan en el PP la visión del papel secundario de la mujer, que cuando los periodistas le preguntaron al arcarde si había patrocinado el curso de marras, don Pepito se puso hecho una Tarasca y, según cuentan las crónicas radiofónicas, los puso de hoja de perejil. Piropos aparte, con su actitud, Torres se quitaba la careta porque, como ya vienen haciendo muchos de sus correligionarios, da por perdidas las elecciones de mañana y no necesita seguir templando gaitas con quienes no votarán a su partido mayoritariamente.

Claro que las cosas han evolucionado desde los cuarenta, cuando circulaba un chiste en el que se atribuía a las niñas que cursaban "Cultura General" el estudio de una asignatura titulada "Agrado al marido" donde se las instruía al respecto enseñándoles las habilidades más inverosímiles.

Luego, a finales de los setenta, coincidiendo con el destape mediático nacional e internacional, se estrenó una película titulada 10, en la que Bo Derek ascendía al estrellato del erotismo más ramplón con la ayuda de su propio esposo, cineasta poco escrupuloso que exhibía las morbideces de su chica bum, merecedora según él de una o varias matrículas de honor. Y más de 10 merecen ahora también, en su género, el cardenal Rouco y la mayoría de los obispos; y Pedro Zerolo, tan multiorgásmico; y los asesores de Rajoy. Hasta nosotros, sobreviviendo casi a este quinario de la campaña, como San Juan de Dios (hoy también su día: Granada será mi Cruz). Y España, ay, pese a los designios criminales de ETA.

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