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Aplausos en mi balcón

Aplausos para agricultores, ganaderos, pescadores o transportistas que nos permiten que haya abastecimiento

En estos días anormales las cosas no son peor aún gracias a que hay personas que, con una profesionalidad acreedora de aplausos perennes en los balcones, hacen posible que funcione internet y podamos asomarnos al mundo para ver cómo va todo o mantener conexión con las plataformas digitales que nos permiten acceder a películas, series, óperas, teatro o lo que queramos; también, que podamos usar nuestros dispositivos para videoconferencias, teletrabajo o hablar por WhatsApp, entre otros muchos usos.

Por eso, aplausos perennes a quienes nos hacen sentir más seguros sabiendo que tenemos una farmacia cerca abierta para conseguir medicamentos, un supermercado o una tienda de comestibles o un mercado municipal para que accedamos a productos de primera necesidad.

Aplausos perennes para la gran cantidad de agricultores, ganaderos, pescadores, transportistas, distribuidores farmacéuticos o empleados de gasolineras que nos permiten que haya con normalidad suficiente abastecimiento de todo aquello que necesitamos.

Aplausos perennes a todos los profesionales de la sanidad que luchan de manera heroica para mitigar el daño en la salud que produce el Covid-19 pero también otras urgencias y emergencias; por eso, una mención explícita a investigadores, epidemiológos y profesionales de la salud pública, empresas farmacéuticas y de productos sanitarios, liberados sindicales que se han reincorporado, técnicos, auxiliares, personal de limpieza y mantenimiento o conductores de ambulancia, a quienes pocas veces se cita al hablar de la sanidad y ejemplificarla citando frecuentemente sólo a médicos, enfermeras, farmacéuticos o veterinarios.

Aplausos perennes a la policía nacional, la guardia civil, los militares, los cuerpos policiales autonómicos, los bomberos, los taxistas, los repartidores, los voluntarios de protección civil o de ONG que, todos ellos, garantizan lo que vemos, lo que no vemos y lo que no queremos ver. A los docentes que hacen enseñanza virtual; a los empresarios grandes, medianos, pequeños y a los autónomos que dan soporte a la anormal normalidad que tenemos ahora. Y aplausos perennes a todos aquellos profesionales a los que torpemente haya olvidado en esta columna porque aplaudir hoy conlleva riesgo de olvidar a mucha gente. Todos ellos ponen de manifiesto una esperanza de futuro para recuperar la normalidad una vez acabemos con este inmenso daño que nos produce el Covid-19.

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