Crónica personal

Pilar / cernuda /

Artur Mas toma otro camino

EL sondeo publicado días atrás que indicaba que ERC superaba en intención de voto a CiU le ha hecho reflexionar, seguro. Y la decisión de Duran Lleida de expresar públicamente su rechazo a la independencia, también. Y seguro que Artur Mas ha tenido en cuenta los mensajes de banqueros y empresarios que le apuntaban que no apoyarían de ninguna manera una Cataluña independiente, como es seguro que le ha dado una pensada al hecho de que en sus viajes al extranjero todo lo más que conseguía era ser recibido por un ministro del montón, nunca un jefe de Gobierno. Y también ha debido influir que las cuentas no le salen ni de broma y millones de catalanes sufren la crisis de forma inmisericorde.

Una situación insostenible para el Artur Mas independentista que finalmente ha decidido tomar otro camino: deja aparcada la cuestión independentista, pero no significa que la descarte definitivamente. Lo que ocurre es que, en política, cuando no se cumple el calendario marcado para alcanzar un objetivo, es más que probable que ese objetivo duerma eternamente el sueño de los justos. Que es, sin duda, lo que más conviene ahora a una Cataluña que ha visto las orejas al lobo cuando Mas, con la ayuda inestimable de Oriol Junqueras, se empeñó en la escisión, el referéndum y la Cataluña una, grande, libre e internacional. Por no tener, no tuvo siquiera el apoyo de su eterno socio, el PNV.

El presidente de la Generalitat ha puesto el freno y sólo el tiempo dirá si la marcha atrás. Pero es evidente que al anunciar que agotará la legislatura y que el resultado de la consulta -ya no menciona que la tenía fijada para el 2014- no puede ser tenido en cuenta si no viene acompañada de un amplio respaldo, se ha iniciado una nueva estrategia. Más sensata, indudablemente, lo anterior no conducía a ninguna parte como ha comprobado Mas en sus propias carnes, con cuentas que no salían y desplantes humillantes.

Capítulo aparte merece la estrategia que ha seguido Rajoy precisamente para intentar que Mas cambiara la suya: nada de tremendismo, nada de fomentar el victimismo, de utilizar trazo grueso para descalificar al dirigente catalán. El siempre criticado Rajoy, por su falta de decisión ante situaciones difíciles, esta vez ha acertado al inclinarse por el diálogo, la cordialidad en los encuentros y la facilidad para ayudar financieramente cuando Mas se encontraba ahogado.

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