Asalto al Capitolio

No estará de más extremar el cuidado de los valores y los fundamentos de la democracia

El mundo se nos ha hecho tan pequeño que el asalto al Capitolio que presenciamos en directo hace menos de 72 horas ha sobrecogido el corazón de los demócratas en todo el globo. Una de las naciones más poderosas del mundo nos muestra la fragilidad de la democracia y las enormes carencias del liderazgo intelectual y democrático que debiera tener el presidente de ese país.

Si la democracia tiene muchas cuestiones grandiosas, cabe resaltar entre ellas su enorme capacidad de hacer posible que las diferencias ideológicas, culturales y de todo tipo que caracterizan a cualquier sociedad, no impidan la convivencia pacífica y en progreso.

El ejercicio del poder por parte de quien obtiene la mayoría del apoyo social en unas elecciones, junto al respeto a las minorías, es una clave de éxito que resulta imprescindible que se ejerza día tras día. La toma de decisiones en el marco del estricto respeto a las leyes vigentes, es otra clave. Y, por otra parte, la educación basada en los valores de la democracia, debe alimentar la base de apoyo social a la misma. Es algo que permite que la sociedad sea exigente con quienes quieren trabajar representándoles dignamente en el ejercicio de la política.

Habrá que analizar cuáles de estos aspectos se han descuidado y deteriorado en los Estados Unidos en los últimos años y con qué intensidad. Es algo que puede ser imprescindible, si se quiere evitar una deriva antidemocrática en un país tan importante y con tanta influencia a nivel global.

Muchas son las lecciones que cabe extraer de estos lamentables acontecimientos y muchas más reflexiones que hemos de hacer analizando la solidez de la democracia en el entorno natural en el que nos ubicamos: la Unión Europea. Todo lo que sea no entender que los acontecimientos de estos días y de estos últimos años en Estados Unidos es la expresión de una amenaza real a la democracia, creo que puede ser un error de enorme magnitud.

Hace tiempo que venimos detectando signos de deterioro en la vida política de muchos países, incluido el nuestro. No estará de más extremar el cuidado de los valores y los fundamentos de la democracia. Con ella, las sociedades han conseguido los mejores niveles de bienestar e igualdad conocidos en la historia de la humanidad. Con las dictaduras, sin embargo, hemos comprobado todo lo contrario.

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