La ciudad invisible

César Requeséns

crequesens@gmail.com

Bicefalia papal

Al papa Francisco se le ve cansado, sobrepasado y con los apoyos más fuera que dentro

Que hay dos iglesias dentro de la misma Iglesia de Roma es algo que no hace falta indicarlo por ser ya un lugar común que todos hemos constatado. Y que están en conflicto desde que Jesús mismo la fundara es tan evidente como para ahorrarse detalles. Lo que nunca estuvo tan claro era que pudieran convivir dos papas al frente, uno tirando a conservador y litúrgico, salido de la curia, Ratzinger-Benedicto XVI, y otro, Bergoglio, venido desde la Pampa y además que apuesta por rescatar la religiosidad más emocional que racional y limpiar el mensaje original de casullas y sermones huecos.

Hay quien dice que a este papa Francisco ya le han puesto fecha para 'suicidarlo', pues molesta desde que llegó con tanto remover los lodos eclesiales de pederastias y dineros opacos, misión que él mismo se atribuyó nada más vestirse de blanco y asomarse al balcón pidiendo a todos sus oraciones para llevar la empresa a buen puerto. Si no se alojó desde un principio en las habitaciones reservadas al sucesor de Pedro, si eligió Santa Marta desde un principio para vivir en la tierra extraña romana, fue por no quedar prisionero de sus verdaderos enemigos que no son otros que sus compañeros de fe a los que empezó desde el primer momento a moverles el asiento.

El papa emérito Benedicto XVI se retiró a sus cosas para dejar hacer al entrante, pero hace una semanas se manifestaba reivindicando menos modernidad y más rigor y menos diálogo con el mundo en el seno de una Iglesia tiroteada ahora desde dentro y desde fuera y cuestionada por todos. Un cisma mediático ya se anuncia evidenciando la lucha interna que se fragua desde hace años entre progresistas y aperturistas y conservadores e involucionistas.

Algunos vimos en esta peculiar renovación de la Iglesia un soplo de aire fresco en uno de los baluartes espirituales de la sociedad moderna. Un papa Jesuita por primera vez en la historia, tal vez ese papa negro que las profecías anunciaban, que llegaba desde la periferia para cambiar las cosas. Y lo que le está costando. Se le ve cansado, sobrepasado y con los apoyos más fuera que dentro para llevar a ese gran barco algo oxidado que es la Iglesia Católica hasta el siglo XXI, algo necesario para los creyentes y los ateos, porque de figuras y referentes estamos todos muy faltos.

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