EN la inauguración de su primera tienda en la ciudad, los responsables de H&M no dejaron de repetir la ilusión de la multinacional sueca por abrir un nuevo establecimiento en una ciudad que venía demandándolo desde hace ya mucho tiempo. Pero, para ilusión, la que se propagó en las puertas del establecimiento, donde al menos un centenar de personas esperaban pacientemente la apertura oficial de la nueva tienda para convertirse en los primeros clientes granadinos de la marca. Hablando de ilusión, tampoco se puede dejar de lado la del comercio -por mucho que crezca la competencia- del centro histórico y de la calle Reyes Católicos, que ha encontrado en la firma de moda un nuevo revulsivo que alimentará el tráfico de potenciales clientes por una vía que todavía tiene demasiados locales vacíos. Aunque los bolsillos de los amantes de la moda se resientan, pocos pueden ver en la inauguración de la primera tienda de H&M algo negativo: satisface un deseo antiguo de los consumidores y, sobre todo, convierte a la necesitada Reyes Católicos en la nueva 'milla de oro' de la ciudad.

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