Las dos orillas

De Bildu a Vox

Todos le echan un cable si está en apuros. Y ahí sigue, más crecido que nunca, y con encuestas cachondeables

No se le puede negar a Pedro Sánchez que es un artista de los votos. Sabe sumar estupendamente, y sabe trajinar aún mejor. De manera que gana todas las votaciones importantes, lo mismo le da una moción de censura, un estado de alarma, una eutanasia o unos fondos europeos. Y tiene mérito, ya que el PSOE sólo consiguió 120 escaños y está lejos de la mayoría absoluta. Y todos los partidos que hay alrededor dicen que le hacen la oposición, incluso Unidas Podemos que forma parte del Gobierno. Pero a la hora de la verdad (que no es la de las mentiras) recurre a quien haga falta: desde Bildu a Vox. Todos le echan un cable si está en apuros. Y ahí sigue, más crecido que nunca, y con unas encuestas cachondeables, cocinadas por el CIS a su mayor gloria.

Por supuesto que Bildu no es como Vox. El partido de Santi Abascal nunca ha defendido el terrorismo de los etarras, que él mismo padeció cuando no militaba en Vox, sino en el PP, pues de ahí vino. Pero Vox es la bicha de la ultraderecha cuando le conviene a Pedro Sánchez, y cuando vota con los otros. Mientras que se calla, como si no hubiera pasado nada, cuando Vox le ha sacado del fuego las castañas de los fondos europeos, y le ha permitido que los maneje a su antojo. Con grave peligro para Andalucía, por cierto, que saldrá muy perjudicada en ese reparto. Ya se verá y ya se lamentará.

¿Y por qué es tan artista de las votaciones Pedro Sánchez? ¿Por qué no pierde ni una, estando en franca minoría? Pues porque sabe manejar a todos, como marionetas, según le interesa. Y porque la oposición es de opereta vienesa. Si uno gana todas las votaciones es porque hay otro que las pierde. Pablo Casado llegó a líder de la oposición gracias a que ganó unas votaciones, las de su partido, que se habían planteado como un duelo entre Soraya y Dolores. Mujer contra mujer. Y ganó un hombre, el tercero en discordia. Quizá porque las otras dos tenían un pasado y tampoco se les veía mucho futuro. Y porque Núñez Feijóo vive cómodo en Galicia. Casado ganó aquella votación del PP, pero después ha perdido casi todas las demás, cuando había que enfrentarse con los grandes y no jugaba en la liga doméstica.

Con una pandemia como la que padecemos, y con una gestión como la que sufrimos, Pedro Sánchez ha conseguido que España viva en una ficción. Cualquier ocurrencia la lleva adelante, gracias a que Frankenstein tiene nuevos amiguitos pijos. Y lo mejor viene ahora: cuando intenta convencer a los catalanes para que voten contagiados en el pico de la tercera ola, y cuando proclama que Illa es una maravilla.

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