SIEMPRE se ha criticado en Granada las camarillas de escritores y poetas. Tan difícil como pertenecer a los selectos clubs es mantenerse al margen. No son cosas del pasado. Esta semana se ha podido vivir con el anuncio del Ministerio de Cultura de otorgar a Antonio Carvajal el Premio Nacional de Poesía por su poemario Un girasol flotante. Para una noticia positiva que traía la semana también nos la cargamos con la bilis de la envidia y sospechosas lecciones de ética. ¿La moda ahora es rechazar el galardón porque el PP está en el gobierno? ¿Así medimos la honestidad del poeta? En la capital fue el PP quien se 'reconcilió' con Lorca con la creación del premio que lleva su nombre y son muchos los de 'izquierdas' que lo están celebrando.

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