Las dos orillas

Cataluña no tiene solución

Desde que fue restaurada la democracia, hemos tenido nueve intentos, como mínimo, para arreglar ese conflicto

El gran malabarista Pedro Sánchez sigue con sus juegos. Se ha buscado un ayudante llamado Oriol Junqueras, que da el tipo para las actuaciones circenses; y allá que se han lanzado los dos, a crear ilusionismo y magia. A mesa y mantel se podrán reunir en Cataluña, pero de ahí no va a salir nada interesante. El banquete de esa mesa es para montar un paripé y hacerse unas fotos. Cataluña no tiene arreglo, ni lo va a tener en los próximos años. Oriol Junqueras sabe que la vía unilateral para la independencia es absurda en el mundo de hoy. Ni la Unión Europea, ni EEUUU, ni siquiera Marruecos (bueno, ahí quedan dudas) lo iban a reconocer.

El conflicto de Cataluña se incendió en el siglo XIX, y se ha sustentado en que siga siendo un problema. Es un conflicto que se basa en reivindicar, y que se va retroalimentando de falsos agravios para obtener algo a cambio. Por no hablar de Guifré el Pilós, desde que fue restaurada la actual democracia, hemos tenido nueve intentos, como mínimo, para arreglar ese conflicto:

1. El regreso de Tarradellas, president de la Generalitat en el exilio, en 1977. El rey Juan Carlos incluso lo nombró marqués.

2. El primer Pujol, al que el Rey llamó la noche del 23-F, para decirle: "¡Tranquilo, Jordi, tranquilo!".

3. El segundo Pujol, con el que pactó Felipe González para regar de dinero Cataluña con los Juegos Olímpicos de 1992.

4. El tercer Pujol, que alcanzó el pacto del Majestic en 1996 con Aznar, para trincar con el PP tras hacerlo con el PSOE.

5. El Tripartito entre PSC, ERC y los ecocomunistas, que convirtió al charnego José Montilla en presidente de la Generalitat.

6. La ingenuidad de Zapatero, que prometió a Artur Mas validar en Madrid el Estatuto que los nacionalistas catalanes aprobaran en Barcelona.

7. El intento inútil del PP de Rajoy, cuando Soraya iba a Barcelona casi todas las semanas para negociar con Oriol Junqueras.

8. Las elecciones del 155 en 2017, cuando Manuel Valls e Inés Arrimadas intentaban salvar a la Patria en las urnas de Cataluña.

9. Y ahora, Pedro Sánchez, con los indultos para los golpistas del 1 de octubre de 2017 y la mesa de negociación.

Pensar que el malabarista Pedro Sánchez lo arreglará es no conocer el circo catalán. Lo que piden es imposible, y ni siquiera quieren la independencia de verdad. Se trata de algo insoluble. Se trata de fingir. Es un conflicto cíclico y estéril, predestinado a perpetuarse de generación en generación.

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