La ciudad invisible

César Requeséns

crequesens@gmail.com

Cinemísticos

Hacen falta más cinemísticos y más espacios donde poder aplaudir su visión de la fábula que es este mundo

Que un puñado de apasionados del cine se empeñen en que Granada tenga una semanas para el cine no comercial, de autor, el cine poético o no tan narrativo, es como para descubrirse y decirles chapeau". Da gusto encontrar gente así en este mundo y que sean capaces de mantener, con financiación propia, contra viento y marea, pasando mucho de los ningunos de las administraciones, mucho trabajo y mucho voluntarismo, nada menos que seis ediciones ya de este Festival Cinemista de Granada, un encuentro internacional y plural, con epicentro en el barrio del Realejo, claro, donde se cocina la culturilla más inquieta y borbollante de la ciudad en su vis contemporánea y conectada a los tiempos modernos.

Asistí en la Filmoteca de Andalucía a la inauguración del festival, en la sala Val del Omar, precisamente, magnífica referencia a un creador visual que abrió brecha para estos narradores en imágenes cuyos trabajos tuvieron la virtud de sacarme del sopor al que poco a poco me van induciendo las cadenas comerciales tipo Netflix o el mismo cine de Hollywood reinante, tan soporífero ya a base de contar de igual manera lo que ya se ha contado mil veces.

Este 'otro cine' te devuelve a la visión primera y allí te encuentras con la magia que un día te hizo buscar de nuevo una película que te hiciera de espejo de esta realidad que no entendías. En un mundo saturado ya de imágenes vacías y de narrativas hastiadas hasta de si mismas, volver a impactar con una imagen se va volviendo tarea difícil. Y por lo que allí vi, aún hay quien lo consigue.

Festivales así no tienen tanto relumbrón. Tampoco subvenciones pues es rebelde e incómodo como debe ser todo producto cultural que se precie de tener más contenido que envoltorio. Y esa es la paradoja: lo más lúcido es lo que menos se apoya siendo en definitiva lo que más falta nos hace para redescubrirnos y entender quienes somos, que no es otra la función última de todo arte.

Aún quedan semanas de buen cine que conocer y que apoyar y difundir. Sesiones en las que volver a debatir sobre lo visto y oído, siendo algo más que consumidores que es en lo que nos vamos quedando a base de comodidad y olvido. Hacen falta más cinemísticos y más espacios donde poder aplaudir su visión de la fábula que es este mundo.

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