La chauna

José Torrente

torrente.j@gmail.com

Confrontación

Buscan el remedio contra su hecatombe electoral presunta, antes que la vacuna que resuelva esta pandemia

La política española está derivando hacia la deshonestidad de sus interesadas batallitas partidarias. En eso están quienes nos representan, conductores del tanque llamado gobierno y del tractor de la oposición. Lástima ver el hipócrita nivel, llamando a la unidad a la vez que atizan con el garrotazo y tente tieso. Unidad y responsabilidad, pero ahí te dejo dos mamporros nivel taberna, para que los míos no me digan blando.

Hacer polémica con el virus, eso tan deleznable para el gobierno, sólo es posible cuando lo hagan ellos contra quien se les oponga. "Cacatúa", dice la matona encargada, mientras multiplica desesperada: 3 insultos/minuto por 15'=37 insultos. A tal extremo llega su jerigonza, tanto buscan cómo soltar lastre culposo, que amenazaron con culpar solo al PP de las próximas muertes si no votaba amén a Sánchez.

Enredados en sus aires de superioridad, desmelenados por sus vientos de poder, almidonados de soberbia y con desdén en tonel para repartir a granel, buscan el remedio contra su hecatombe electoral presunta, antes que la vacuna que resuelva esta pandemia. No han caído en tratarse con una inyección de humildad para reconocer los errores; en tomar una píldora de empatía para entender el dolor de los que lloran más de 30.000 ausencias; en verter el sobre granulado del odio ideológico en el vaso de agua templada que haga efervescente su rabia y retraiga su ira; tomar unas cucharaditas de jarabe de tolerancia, que trate la confrontación hacia el camino resiliente del dominio emocional.

30.000 muertos, más de 40.000 sanitarios contagiados, el PIB que se hunde, y media España que aún sigue en resignado encierro 60 días después del confinamiento. El enclaustrado pueblo que sufre el fracaso de una clase dirigente que tapa la debida transparencia con la lona negra del estado de alarma, y despilfarra créditos en el mercado negro de la ineficacia.

Esa izquierda que maldice empresarios por pretender tener honestos beneficios con sus empresas. Que critica la abstención del PP a una prórroga del estado de alarma, pero se traga el grosero NO de ERC. Una izquierda hipócrita que se jacta, pretenciosa, de hacer del Madrid de Ayuso su trinchera, evitando su pase a fase 1, pero que calla con Albacete, Toledo, Alicante o Valencia que también solicitaron el avance. Que usa los distritos sanitarios según convenga políticamente, y deja el tránsito entre provincias del País Vasco al único criterio de Urkullu. La confrontación, su método.

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