Consentimiento

El consentimiento es imprescindible en toda relación sexual, basta con ver el caso de 'la Manada'

La vicepresidenta Carmen Calvo ha anunciado una reforma penal, inspirada en la legislación sueca, por la que toda relación sexual será considerada una violación si no ha habido un sí previo por parte de la mujer. Ayer las redes sociales se llenaron de bromas y de comentarios maliciosos, casi todos ellos por parte de varones, que ponían al descubierto al hirsuto homínido que muchos hombres todavía llevamos dentro. Basta pensar en el caso de la Manada para darse cuenta de que el consentimiento es imprescindible en toda relación sexual. Y ese consentimiento, nos guste o no, debe estar contemplado por la ley.

El único problema que se me ocurre es que no hay forma de saber cómo se da el consentimiento explícito en una relación sexual en la que intervienen -como todos sabemos- el deseo, los nervios, la torpeza, la precipitación, la timidez o el exceso de alcohol. Y eso por no hablar del posible miedo a ser descubiertos, si se trata de un encuentro de amantes adúlteros o de una relación que se lleva a cabo en un lugar más o menos público, o del desconocimiento del idioma por parte de alguno de los miembros de la pareja. Y hay docenas de circunstancias más, todas fortuitas e incontrolables, que también intervienen en los encuentros sexuales. Imaginemos, por ejemplo, una discoteca de Ibiza a las cuatro de la madrugada. ¿Qué forma hay de dejar constancia de un consentimiento expreso? Si no hay testigos, ni cámaras que filmen los hechos -pero durante todo el acto y también durante los prolegómenos-, ni alguna clase de prueba documental que permita comprobar lo que ha ocurrido, ¿cómo se prueba si una mujer ha dado el consentimiento o no lo ha dado?

Insisto en que el consentimiento es indispensable. Insisto, no me vayan a interpretar mal, en que se trata de una medida positiva. Sólo me pregunto cómo se pone en funcionamiento sin dejar por completo indefenso al varón en el caso de una acusación infundada o falsa o manipulada. Y no conviene olvidar que una acusación así puede costarle muchos años de cárcel a un inocente. ¿Habrá una app fiable en el móvil que permitirá dar el consentimiento? Sea como sea, a partir de ahora habrá un elemento más de incertidumbre y de ansiedad en un asunto ya de por sí muy complejo como es el de las relaciones sexuales. Bienvenidos a los sombríos tiempos de la eterna sospecha, amigos.

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