El balcón

Ignacio / Martínez

Cosa de hombres

YA tenemos a todos los contendientes para las elecciones del 25 de mayo. El último, del Partido Popular Europeo, se conoció ayer. El PPE es el grupo más numeroso de la Cámara desde 1999, después de abrir sus puertas a partidos que no eran demócratacristianos, como los conservadores británicos, los griegos de Nueva Democracia, los italianos de Forza Italia o los españoles del PP.

Ayer en Dublín, la canciller alemana Merkel consiguió colocar de cabeza esa lista para las elecciones europeas a un buen candidato, Jean-Claude Juncker. Todo un personaje: federalista europeo con personalidad propia, primer ministro de Luxemburgo durante 19 años y presidente del Eurogrupo durante nueve. Con 40 años recién cumplidos llegó a la jefatura del Gobierno del Gran Ducado, en el que ya era un joven y brillante ministro de Economía y Finanzas.

En su día se postuló para el cargo de presidente del Consejo Europeo que ocupó Van Rompuy, porque a Sarkozy no le gustaba la soltura e ironía del luxemburgués y lo vetó. Las malas lenguas dicen que Merkel hace un doble juego con esta candidatura, apoyada por el PP español: destina a J-CJ a presidir el Consejo Europeo, la antigua aspiración del interesado, con lo que dejaría al Parlamento sin candidato para la Presidencia de la Comisión en caso de victoria popular.

Desde el Parlamento Europeo y los partidos en general se ha trasladado a la opinión pública que en mayo se elige al presidente de la Comisión Europea entre los candidatos en liza. Según esa especie, quien tenga una mayoría en el Parlamento sería jefe de la Comisión. Pero es al revés. Esa prerrogativa es del Consejo, es decir de los gobiernos de los 28. Y el Parlamento tiene la capacidad de ratificación por mayoría absoluta.

Y esa mayoría se va a dilucidar entre Juncker y otro buen candidato, el socialdemócrata alemán Martin Schulz. Un belga es el candidato de los liberales, mientras una alemana y un francés comparten el liderazgo de los verdes. Por nacionalidades, proceden de cuatro de los seis países fundadores. Sólo se cuela, casi como un intruso, un griego, como campeón de la izquierda. Resulta llamativo que sólo haya una mujer y de una familia política minoritaria. Ha habido primeras ministras en el Reino Unido, Francia o Alemania, pero ninguna presidenta de la Comisión. Y ahora, tampoco.

En todo caso, la posibilidad de que un tipo carismático y socarrón como Juncker sustituya al insípido Van Rompuy o a un peso pluma como Barroso es muy alentadora.

Ahora empieza la campaña europea. Una carrera que es cosa de hombres.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios