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Cuarto intento

El aparato del PSOE andaluz apostó contra Borrell, Zapatero y Rubalcaba, y perdió las tres veces. Díaz es su cuarto intento

Susana Díaz se ha puesto en marcha para ganar. Y ha entrado en campaña con todo: apoyo, control y presión. En materia de apoyo, ha tejido una red de simpatizantes por todo el país, mientras decía que no tocaba hablar del asunto. Contará con un grupo de respaldo en cada municipio de Andalucía y más allá. Y además, tiene la ayuda incondicional del PSOE de Andalucía, una máquina de poder muy profesional, que estará al servicio de su jefa en esta batalla que se presume cruenta entre pedristas y susanistas.

Esta contienda dejará vencedores y vencidos, y estar con los perdedores supondrá perdida de influencia o empleo. No es un mal exclusivo español; ocurre en todas partes. Sarkozy, que después llegaría a presidente, se equivocó de bando en la guerra civil que dividió al partido gaullista francés en las presidenciales de 1995. Apoyó a Balladur contra Chirac. Perdió y pasó años en el ostracismo absoluto.

En materia de presión, también hay antecedentes. En 1998 el ex presidente Rodríguez de la Borbolla anunció su apoyo a Borrell en las primarias socialistas. Y le llamó su antiguo consejero de Presidencia Gaspar Zarrías para preguntarle si quería seguir siendo senador… El aparato socialista andaluz estaba con Almunia a muerte, pero perdió entonces; volvió a fracasar al apostar por Bono contra Zapatero y de nuevo naufragó al ayudar a Chacón contra Rubalcaba. Llevan tres derrotas nacionales seguidas a sus espaldas.

De momento, en su cuarto intento de asalto a Ferraz, han empezado la carrera con la pretensión de controlar los ingresos de Pedro Sánchez, quizá asustados del éxito de su crowdfunding. ¿Quieren saber quién ha dado dinero a Pedro y cuánto? Es lo que parece. La Ley de financiación de partidos de 2015, artículo 4, apartado 2, epígrafe d, obliga a comunicarlo al Tribunal de Cuentas. Pero bien podría hacerlo un apoderado de cada candidato sin pasar por la Gestora. He aquí el primer lío de las primarias.

La lógica dice que ganará Díaz. Ella es lo que dijo en el mitin con alcaldes de Madrid: tiene fuerza y le gusta ganar. Mientras que Sánchez tiene algo de personaje impostado. Fue el candidato a secretario de las élites e hizo un pacto de Gobierno con Ciudadanos. Pero se presenta como un izquierdista hombre de las bases. Susana tiene un hándicap: el tiempo nuevo que anunció no se ha visto en la práctica. Parece más de la vieja escuela. El PSOE de Andalucía sigue siendo un partido muy clientelar, cuyos dirigentes locales han dejado de ser líderes sociales. Su jefa necesitará mucho más para llegar a La Moncloa.

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