Sine die

'Curroespaña'

A la situación actual se ha llegado por dejación e incompetencia y no es nada nuevo

Desde luego, si España sale adelante tras el desafío catalanista es que es un país fuerte. Ha sido tanta la dejación durante años que la salida del túnel se ve difícil, pero de situaciones peores hemos salido y a veces, como en la transición, de forma ejemplar. Somos tierra de artistas y las reacciones de esta Curroespaña son imprevisibles. Los artistas son así: lo mismo están geniales que dan la espantá.

El león vasco está dormido, pero no muerto. Que nadie se llame a engaño. Lo mismo ocurre con valencianos, mallorquines y gallegos que, de momento, no son más que cachorros, pero ya muestran sus uñas y en un futuro no muy lejano enseñarían sus afilados colmillos. Todo va en cascada, un efecto dominó que dependerá de la capacidad para controlarlo que tengan los que tienen esa responsabilidad. Lo que nos hace dudar es que pocas veces en nuestra historia los gobernantes han estado a la altura de las circunstancias. Un viajero inglés por la España del XIX, no recuerdo si fue Ford o Borrow, dejó escrito que la clase baja española era muy inculta y estaba gobernada por una clase alta con no más cultura que el populacho.

Los avenates de españolidad que pueblan de banderas los balcones de muchas ciudades no son de fiar. Los avenates son eso, arranques de locura como dice el diccionario, respuestas más viscerales que meditadas y más propias de hinchas de fútbol que de personas sensatas. A la situación actual se ha llegado por dejación e incompetencia y no es nada nuevo, como dice el refranero: aquello del cría cuervos y del siembra vientos. No ha habido un proyecto de futuro. Muchos de los que desde su retiro dorado pontifican y dan soluciones contundentes a los responsables actuales, fueron en su día los que pusieron las bases para llegar a lo que hemos llegado. ¡A buenas horas mangas verdes!

Confío en la capacidad de improvisación de los españoles. De igual forma que somos incapaces de ver un poco más allá de nuestra nariz y de proyectar más allá de lo inmediato, tenemos un dribling digno de George Best y el cambio de ritmo de Johan Cruyff. La disciplina y la constancia no son virtudes españolas, pero confiemos en nuestra capacidad para salir adelante en situaciones inverosímiles. El catalanismo recuerda a los centrales toscos y tuercebotas, esos defensas tipo armario. Espero que contemos con un delantero rápido, habilidoso y creativo, un Mágico González.

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