Rosa de los vientos

Pilar Bensusan

bensusan@ugr.es

Si Da Vinci viviera...

Desde Sevilla y Madrid han mercadeado con nuestros votos sin respetar los resultados de las urnas

Cuando Leonardo Da Vinci pintó el Salvator Mundi sobre el año 1500, en nada podía imaginar que 519 años después, en la España vecina iba a materializarse su alter ego -por lo del ego-, a modo de regidor municipal, elegido al más puro estilo de su época, esto es, pasando olímpicamente de la voluntad del pueblo.

Aunque en nada responda a su Hombre de Vitruvio, el Salvator Mundi de Granada -natural de Córdoba-, intentó, con un estudio morfopsicológico de su cabeza, convencernos en campaña de que merecía nuestro voto, por ser de proporciones perfectas en forma y fondo.

Pese a su esfuerzo en menesteres más propios del modelaje y del culto al yo, los granadinos le relegaron a tercera fuerza política, con sólo 4 concejales, pero, para asombro de todos, sería elegido alcalde de Granada el pasado sábado, tras sellarse un opaco pacto teledirigido desde Sevilla y Madrid, entre Cs, PP y Vox, partido "fascistoide y apestado" en público, y de amiguetes, con los que Dios sabrá lo que acuerdan con nuestro dinero, en privado.

Aunque Salvator tenga la legitimidad de unos pactos surrealistas ausentes de transparencia, no goza de la legitimidad del pueblo soberano, que dio al PSOE 10 concejales y al PP 7, y para uno u otro debería ser la alcaldía.

Pero la triste realidad es que los colegas de Salvator Mundi, los del PP y los de Vox, desde Sevilla y Madrid han mercadeado con nuestros votos sin respetar los resultados de las urnas, ninguneando a Granada y a los granadinos, como es ya costumbre desde que se decidió -con absoluto desprecio a nuestra Historia- pertenecer a la CCAA de Sevillacía.

Mucho hemos padecido desde aquel error que sólo nos ha traído postergación, agravio, ninguneo y atraso -el AVE llega 27 años después que a Sevilla y 11 que a Málaga-, en infraestructuras, inversiones, emprendimiento, en lo administrativo, judicial, militar..., y no esperen que el ex senador socialista -que ya huyó a Madrid para no ser concejal raso en Granada- ahora nos traiga un paraíso local, ni él ni su vicealcalde pepero. Nuestras perspectivas de progreso y de salir del abandono crónico son escasas, porque todo se decidirá en Sevilla y Madrid y estos interesados ediles acatarán obedientes el guiñolesco guion de sus amos con tal de permanecer en sus sillones. ¿Se atreverá Vox a presentar ahora la moción de censura con que ya amenaza?

Este es el futuro local que nos espera, por eso tendremos que ser los granadinos quienes luchemos para llevar a Granada a donde se merece estar.

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