Los nuevos tiempos

César Requeséns

crequesens@gmail.com

Decirlo a la cara

Penarán por haberle escogido solo por tirarle a la cara a los patricios pijo-guais su opulencia buenista

Si no fuera por la cantidad de damnificados que ya se atisban en el horizonte, a Donald Trump habría que empezar desde ya a agradecerle al menos una cosa: está poniendo de acuerdo a casi todo el mundo (inteligente, sensible o no lerdo) en su contra. Pocos personajes públicos tienen semejante poder de unificar criterios como este necio a quien Dios confunda (creo que se adelantó, es tan sabio…).

Meryl Streep se lo dijo bien claro, alto y nítido y a la cara. Arropada por esa peña que al menos se juega las emociones en cada película, es decir, actores entre los que hay multitud de chicanos, negros, homosexuales y también, como en botica, heterosexuales y gente hasta 'normal' (si eso aún existe). Ha tenido coraje esta mujer. Siempre lo tuvo. Es lo que hace falta en los tiempos que se nos avecinan con estos dos capos gobernando el mundo. Sí. El otro es Putin, el de la 'colegacracia' que ha puesto en fuga de Rusia a los ricos que no son de su banda. Vienen tiempos de compadreo descarado para hacer negocios, o de aprender chino, que en ello están los cachorros del poder yéndose a Shangai sin saber del todo qué hacen allí tan lejos.

Meryl habló pero otros muchos van a callar. Y es bueno que los que pueden hablen, y que se contagien, y que entre todos generemos un estado de opinión tal que tumbemos las torres Trump a base de enviarle mal rollo a este tipo y los suyos.

Penarán en el silencio culposo los que le votaron por haber escogido el Guatepeor solo por tirarle a la cara a los patricios pijo-guais su opulencia buenista. Con Trump se ha demostrado que eso que llamamos aquí izquierda allí no existe. El capitalismo está en el ADN americano salvo matices. Pero esta vez, como ya ocurrió con otros sátrapas que tanto daño hicieron, el sacrosanto pueblo americano ha errado y sufrirá. No hace falta ser adivino para vaticinarlo.

Meryl sufre. Por el periodista paralítico del que se mofó un candidato a presidente. Y sin disculpas. Alentando un mundo en el que lo débil y no competitivo va a ser de segunda. Darán ganas de bajarse en marcha de este teatro del absurdo con Ubú con peluquín en la Casa Blanca. Pero ya será tarde. Meryl, por si las dudas, dejó pensativo al artisteo. Otros desprecian la inteligencia. Y eso ya sabemos a lo que nos ha llevado.

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