Mirada alrededor

Juan José Ruiz Molinero

jjruizmolinero@gmail.com

Derrota del estado

Aunque Sánchez se aferre al poder al precio que sea debe pensar que su ridículo es el de los españoles

Se lo ha preguntado Rufián: ¿Los indultos de Sánchez a los secesionistas lo ha hecho por convencimiento o por necesidad para mantenerse en el poder? Por si fuera poco, nada más salir los perdonados por sus graves fechorías, han humillado al hacedor de sus libertades, proclamando la derrota de un Estado débil y abundando en sus tesis de libertad para Cataluña -lo han hecho con pancartas en inglés para que lo entiendan todos-, a la búsqueda de la deseada República. Como se esperaba, nada de arrepentimiento, sino todo lo contrario. Independencia y amnistía son irrenunciables para los independentistas catalanes, de los que depende el futuro de Sánchez, que se ha apresurado a anunciar la reunión con Aragonès, el presidente de la Generalitat que también ha dejado clara su intención de convocar el referéndum de autodeterminación y la vuelta de los 'exiliados', con Puigdemont a la cabeza, que es quién dirige los destinos catalanes desde la lujosa residencia de Waterloo a la que acuden los presidentes de la Generalitat habidos desde su huida. La sucesora de Iglesias en Unidas Podemos -el que lo comparó con los exiliados republicanos-, pidió su rápido regreso triunfal a Cataluña.

Los indultados han proclamado, con chulería, que su 'victoria' actual es el primer paso de la gran victoria de la independencia de Cataluña y la creación de una República. Sánchez -el que decía que los presos deberían cumplir la totalidad de sus penas- se escuda, desafiando al poder judicial, en la magnanimidad y en una imposible concordia entre conceptos tan distintos de concebir la nación española: la que está en la Constitución y la deseada por los secesionistas. Quizá piense, como ellos, cuando decía que había que caminar hacia en Estado nuevo o cuando hablaba, no hace mucho, de plurinacionalidad. En cualquier caso, aunque Sánchez se aferre al poder al precio que sea debe recordar que su ridículo es el de todos los españoles. No es cuestión de derechas o izquierdas, de diálogos u obcecaciones. Muchos socialistas han proclamado lo que piensa la inmensa mayoría: las leyes estén para cumplirlas y cualquier país y sus gobernantes, sobre sus particulares intereses, tienen el derecho y el deber de velar por su integridad. Las palabras falsas como él mismo, si miramos la maldita hemeroteca, no tranquilizan a nadie, porque, tras las medidas de gracia, que pueden ser o no compartidas, no existe agradecimiento, arrepentimiento ni reciprocidad, sino todo lo contrario. Es sólo la 'primera victoria' secesionista. ¿Cuáles serán las restantes?

Como ha dicho el presidente de Castilla la Mancha, el socialista García-Page, "nos espera todo un calvario", tras esta vergonzosa primera derrota del Estado de Derecho de la que Sánchez es el responsable.

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