La chauna

José Torrente

torrente.j@gmail.com

Deslealtad y presupuestos

La golosina presupuestaria de Pedro Sánchez no guarda relación con corregir diferencias históricas y reivindaciones viejas

Para el gobierno de Pedro Sánchez, ser desleal con la Constitución, con nuestro sistema judicial y con la verdad, tiene premio gordo presupuestario. Pensará Mr. Falcon Cum Fraude que al rebelde hay que darle más, olvidando que, aún así, el fugado de Waterloo y su cohorte del Principado, callarán menos.

La incorrección presupuestaria del PSOE lleva años sin corregirse. Las infraestructuras viarias y ferroviarias en Baleares, Extremadura o Aragón también. Para convencer a los desleales separatistas se les resta a los leales al Estado. Véase el caso Canarias, cómo teniendo partidas ya acordadas y comprometidas con los ministerios, éstas han cogido el puente aéreo tras llegar a la Moncloa el marido de Begoña. Pero al PNV Pedro no le ha hecho ese feo canario. No porque no haya puente aéreo con Vitoria, sino porque necesita esos votos abertzales para su proyecto de nación de naciones.

La golosina presupuestaria de Pedro Sánchez no guarda relación con corregir diferencias históricas y reivindicaciones viejas. Demasiado lógico para él. Prefiere ser generoso con quienes usan los recursos para desprestigiar sin miramientos al Estado que los paga. Y con separatistas que gastan treinta días al mes mintiendo en el extranjero, y en la patria propia también, sobre la España que odian.

Ha decidido Pedro Sánchez que la socialdemocracia sanchista dé más a quien más tiene, excepto a Madrid gobernado por el PP, que siendo quien más aporta a la balanza fiscal, castiga su lealtad constitucional rebajándole inversiones. Aumentar los presupuestos generales para Cataluña en 2.100 millones de euros, un 18% más, para que los separatistas catalanes puedan seguir adoctrinando con TV3, socavando la unidad y luciendo barretina y lazos de esteladas maneras, es un desafío a la cohesión del Estado, a la igualdad de todos los españoles, independientemente del lugar donde residamos.

Andalucía tiene nuevo gobierno, y el PSOE de Sánchez debe demostrar lealtad a lo ya prometido. Que aunque el Parlamento andaluz haya cambiado a Susana por Juanma, mantendrá su promesa de mejora de la financiación, y ésta valdrá hoy tanto como cuando la ministra Montero le exigía a Montoro 4.000 millones más para ir reequilibrando el déficit que, según aquel socialismo hegemónico de Chaves, Griñán y Díaz, se había generado al régimen andaluz. Porque no creo yo que la lealtad a los andaluces dependa de quien los gobierne desde San Telmo. Ni de tener que declarar una república un ratillo.

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