El duende del Realejo

ETA y los Presupuestos del Estado

Pedro Sánchez, ese presidente política y éticamente perdido, con el apoyo de esos "hombres de paz" pretende sacalos adelante

Hace unos años, no demasiados aún como para borrar el asunto de la memoria, levantábamos las manos -¿recuerdan?-, tintadas de color blanco y bien abiertas, para pedir, para implorar que ETA dejase libre a Miguel Ángel Blanco, aquel chaval español vasco que cometió el gravísimo pecado de creer y defender la paz, la democracia, el imperio de la ley sobre todos por igual y la libertad como principio fundamental para desarrollar con dignidad la vida de las personas. Por eso, esos abertzales asesinos le aplicaron plomo en la nuca, en eufemística expresión del desaparecido Javier Arzallus.

El que amartilló la pistola y apretó el gatillo; desde la espalda, claro está, sin valor bastante para mirar los ojos cuyo brillo iba a apagar para siempre y teniendo dispuesto de rodillas al pobre chaval al que, al fin, asesinó con absoluta frialdad, era un miembro cualquiera de ETA. Y sí, tenía nombre y apellidos, pero daba igual, pudo haber sido cualquiera de esa temible y despreciable banda de secuestradores, extorsionadores y asesinos, en fin, que decidieron transitar por los negros y sucios caminos de la muerte, ajena, claro está.

Pero héteme aquí que en el Gobierno de España, en este Gobierno que preside a estas horas el que fue candidato del PSOE -no se olvide el partido- Pedro Sánchez, aún hay quienes a estos degenerados apátridas les denominan y tratan de reconocer, con inaudito cinismo y claro insulto a las víctimas indefensas, como "hombres de paz", ¡nada menos! Y además, recuérdese, también, el mismo Pedro Sánchez, con inconmensurable desvergüenza e insultante cinismo, desde luego, manifestó hace muy poco y en sede parlamentaria su "profundo pesar", según propia expresión, por el fallecimiento -que lo fue por suicidio y en prisión- del autor material del asesinato de Miguel Ángel Blanco con el que, de alguna forma, se quiso asesinar, aunque simbólicamente, pero con igual vileza, ensañamiento y cobardía -como siempre ha asesinado ETA- a toda España, a todos los españoles, constituidos en nación libre bajo el palio democrático de la Constitución.

Ahora nos enteramos, tras la detención de tres guardas que fueron -o aún son- de ETA, de la existencia de decenas de zulos repletos de armas y explosivos, ocultos por los campos de Vasconia, que nunca han sido entregadas, ni señalada siquiera su existencia, porque muchas de ellas serían prueba de decenas de otros tantos asesinatos que quedaron impunes. No se pierda de vista, ETA tiene los arsenales a punto, todavía. Y Pedro Sánchez, ese presidente política y éticamente perdido, con el apoyo de esos "hombres de paz" -que así los llama- pretende sacar adelante sus Presupuestos Generales del Estado. Así, pues, ¿todo vale? ¿O no?

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