Mirar Granada

¿Entonces quién?

Parece que solo sea responsabilidad de la ciudadanía tomar medidas y hacer que acabe esta pesadilla

Muchas de mis excursiones en autobús han sido cantando esta tonada del "no, yo no fui. ¿Entonces quién?". Y me he acordado de ella en estos últimos días, cada vez que el presidente de la Junta de Andalucía nos avisa de que el próximo domingo quizá tomen medidas, cada vez que el alcalde de Granada da una rueda de prensa para anunciar a bombo y platillo cualquier banalidad. Mientras tanto, Granada, la más afectada en este momento por la crisis sanitaria, la más golpeada por el parón económico, se desangra a ojos vista y parece que solo sea responsabilidad de la ciudadanía tomar medidas y hacer que acabe esta pesadilla. La responsabilidad individual es necesaria, imprescindible. Pero no es suficiente. En un estado de derecho, y este en el que vivimos lo es, las instituciones han de cumplir con su obligación: anticiparse, proveer recursos, compensar desigualdades, garantizar derechos…

El puente de octubre marcó un hito. Si la prioridad política de PP y Cs, que gobiernan la Junta y el ayuntamiento, no fuera la lucha partidista, es muy posible que Granada no se viera abocada a la ruina. Si no se usaran las instituciones como moneda de cambio o como trampolín para ir de un sillón a otro, es muy posible que el ayuntamiento ya hubiera puesta en marcha alguna de las medidas de carácter social que en el mes de mayo firmó el equipo de gobierno con el PSOE y que aún no se sabe si están preparándose. Ayudas para las familias más necesitadas, dinero para paliar la brecha digital, medidas de apoyo a la hostelería y al comercio, apertura de ludotecas para ayudar a la conciliación… todo lo pactado, con su partida presupuestaria establecida. No debería ser así si no se estuviera pendiente de lo que en Sevilla crean más oportuno.

La mayoría de quienes vivimos en Granada somos responsables: usamos mascarillas, nos lavamos mucho las manos, no vamos a bares ni conciertos, hemos dejado hasta de visitar a nuestra familia. Pero necesitamos más: rastreadores en número suficiente, que estén abiertos y a pleno rendimiento los centros de salud, que los hospitales cuenten con el personal suficiente, con los recursos necesarios. Necesitamos que los comercios de la ciudad no se vean obligados a echar el cierre definitivo, romper la brecha digital que agudiza las desigualdades, que no haya familias pasando hambre y sin acceso a los servicios sociales. Necesitamos que, quienes nos gobiernan, asuman su responsabilidad y dejen de lado sus cuitas personales. Y que dejen de una vez el "yo no fui".

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