Sine die

España se llena

Los hijos de la Logse y de la Lomce han venido al mundo para divertirse y no a trabajar como sus padres

Llega el verano, sobre todo agosto, y con él se da rienda suelta a los instintos más primarios. La denominada España vacía vuelve a llenarse de emigrantes que regresan al terruño, con una mentalidad ya urbana, a veces barriobajera, que les hace insoportables. Con la justificación de las vacaciones se instala la idea del todo vale. Pueblos que durante el resto del año son un remanso de paz, paisajes que durante once meses son expresión de la naturaleza y permiten tomar conciencia del paso de las estaciones, son invadidos por hordas de veraneantes que se creen en su derecho por haber nacido allí, ellos o sus padres.

Los pueblos de la vieja Castilla, Extremadura o la Andalucía interior son el punto de encuentro de muchos que salieron en su día en busca de un futuro mejor y que en estos días regresan para hacer creer que así fue, aunque la realidad pueda ser otra. Muchos no han mejorado su forma de vida al cambiar su vieja casa del pueblo, amplia y soleada, por un piso de ochenta metros cuadrados en una barriada alejada de una gran ciudad. Tampoco ha mejorado mucho el que ha cambiado su trabajo en el campo, sin prisas, por un puesto de trabajo en una fábrica del cinturón industrial, levantándose a las seis de la mañana y regresando a las ocho de la tarde. Pero el ser humano, ante todo, se justifica continuamente y se construye su película según le conviene y así lo cuenta, como en Vente a Alemania Pepe.

El histrionismo y la zafiedad encontrarán una vez más su momento de gloria. Toros embolados, enmaromados y alanceados. Bacanales colectivas variadas, cabras arrojadas desde campanarios, pavos a los que se les corta el cuello de un tajo e infinidad de muestras del ingenio humano volverán a repetirse como expresión de la cultura local. Y si el equipo de fútbol es capaz de ganarle al del pueblo de al lado en la fiesta del Patrón, los cohetes y las voces de los jóvenes, los mejor preparados de la historia según dicen, no dejarán dormir durante toda la noche.

Los hijos de la Logse y de la Lomce han venido al mundo para divertirse y no a trabajar como sus padres. Éstos lo justificarán todo argumentando que están de vacaciones, que tienen que descansar no se sabe de qué, ya que poco hacen el resto del año. Bastante hambre pasaron ellos y han trabajado a lo largo de su vida, suelen decir. Estamos en agosto, tiempo de hacer el ganso y de gansadas colectivas.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios