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Ignacio del Valle

Fichar por fichar

La nueva tarea de fichar en aras de la transparencia y el control en teoría parece una buena idea

Gobernar por decreto de deroga y pon. En la era industrial de las reivindicaciones factoriles y los liberados sindicales se apretaban las tuercas con la fuerza colectiva. La realidad pinta otra gráfica. Y el futuro pone rumbo al teletrabajo. En Cenacheriland cotizan más de 118.000 almas en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos y autoesclavos.

La nueva tarea de fichar en aras a la transparencia y el control del tiempo trabajado en teoría parece buena idea. Jamás tuve la fortuna de cobrar una hora extra. Si hago la cuenta me habría dado para comprar un piso. Siempre hay crisis para echar el resto. Cuando pintan bastos uno se esfuerza a tope. Si sopla a favor hay que dar el do de pecholata para medrar. Negocio es la negación del ocio o el tiempo libre. Así se las gastan en la jungla privada. Tenemos una cultura presentista de papar moscas y poco conciliar. Chupar aire acondicionado y marear el tiempo en el móvil hasta que dé la hora de huir a las cañas.

Tuve un jefe con severa alergia a su familia. El ejemplo que daba consistía en estirar la jornada unas tres horitas más a diario y privarme de algún fin de semana por la cara responsabilidad. Si no te quedabas, incluso mareando la perdiz, ese tipo te fichaba de verdad. Apareció con su rollo de liderazgo Colgate. Toda la planilla, hasta los perros más viejos empujaron como acémilas ese carro de ejes chirriantes. Todo por la empresa. Se remontaron las dificultades. Con los beneficios boyantes subieron el sueldo al prenda y atravesada la tormenta lo agradeció con una manita de despidos improcedentes. En otra ocasión observé a un campeón de las horas extra que despachaba hasta la madrugada entre una nube de cigarros y unas cuentas que nunca le cuadraron. El pobre contable estaba siempre agobiado con la corbata floja y la barba creciente. Le crecían los pelos al ritmo de sus desvelos a toda calculadora. Años después me enteré de que la criatura se dedicaba al sutil arte del desfalco. Sospecho que en realidad se autoliquidó la ingente cantidad de horas extra y ceniceros tan llenos como trasnochados. También he disfrutado otros destinos más complacientes. Bonus por los éxitos sudados en una profesión sin horarios. Lo de fichar por fichar sospecho que esconde una trampa recaudatoria y regulatoria más con impuesto encerrado.

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