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Fiestas infiltradas

En la ciudad que aspira a ser capital cultural, la fiesta es ocupar la calle con cualquier excusa

Leo en el diario Granada Hoy de 12 de octubre, página 8, que nuestro Ayuntamiento quiere poner "coto" a la proliferación de "eventos" que se celebran por nuestras calles. Desconozco si esa idea procede de la plaza del Carmen, de la Puerta del Sol de Madrid o bien de alguna "grasiosa plaza de Sevilla, ele mi arma", pues sigo desconociendo dónde se decidió quién tenía que mandar en nuestro Ayuntamiento. ¿Un partido con cuatro concejales? Igualmente, ignoro si acotar la ocupación de las calles por multitud de "eventos" será solo una idea en plan de globo sonda o un sueño de otoño caliente de algún concejal que no puede conciliar el descanso nocturno.

No estoy yo a favor de prohibir nada, pero sí al menos que nos avisen o informen que ni puedo descansar algún domingo como creo me merezco, ni puedo salir y entrar de mi cochera si tengo alguna necesidad mientras cualquier "evento" ocupa la vía pública. Fue el caso del "evento" celebrado hace unas semanas en el entorno de mi hogar. Domingo, son las 9 horas y 15 minutos, y a todo volumen el equipo de música ambiental hace pruebas de sonido durante unos 45 minutos. No soy de quedarme en la cama hasta las 11, serán los años; pero no creo sean horas ni volumen para probar si los altavoces funcionan, al menos con tal derroche de decibelios. Ese domingo tengo que atender una tarea familiar. Me ahorro describir los problemas de entrada y salida que tuve que solventar para usar mi vehículo, etiqueta ECO. ¿No podrían haber colocado algún aviso en las cocheras de la zona afectada? ¿El ahorro de costes que avisa el Ayuntamiento ha empezado por ahorrarse esa información?

Y el 12 de octubre, fiesta nacional según dicen, el centro de la ciudad se encuentra colapsado por otro "evento", una procesión religiosa, que en lugar de ceñirse a una zona próxima a su templo, corta el tráfico de Ganivet, Reyes Católicos y Gran Vía durante unas dos horas. O sea divide a la ciudad en dos. Imagino la felicidad de todos los usuarios de los autobuses urbanos que se ganaron un tour turístico gratis contemplando las magníficas construcciones del desvío por Camino de Ronda.

Aquí, en la ciudad que aspira a ser capital cultural, la fiesta es ocupar la calle con cualquier excusa, sin necesidad de aviso ni nocturnidad, pero con mucho alboroto, cervezas y tapas en las aceras e incienso, mirra y pólvora en el aire. Vale.

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