El río de la vida

Con Franco los pantanos se hacían peor

Soy de los que agradecen los puntos de vista diferentes expuestos con educación, pero luego están los que se esconden en las redes para lanzar insultos gratuitos

A veces los columnistas tiramos tiros y no sabemos a quienes les vamos a dar o la resulta de la herida en caso de que alguien salga perjudicado. Eso me pasó la semana pasada en la que titulé una columna Con Franco los pantanos se hacían mejor. La frase, que era pura ironía, iba al final de la columna y venía a culminar un texto en el que ponía de manifiesto la inutilidad de la presa de Rules, que a pesar de ser una obra de ingeniería prodigiosa, solo sirve como escenario de deportes náuticos y para que los novios vayan a hacerse allí las fotos que van a engrosar el reportaje de bodas. Al no tener conducciones para riego y sin central hidroeléctrica, se ha convertido en una piscina (la más grande del mundo) y en una trampa de arenas litorales. Han pasado 18 años y nadie arregla el despropósito. Ese era el auténtico mensaje que quería imprimir. Pero muchos lectores se han centrado en el titular para afearme o aplaudirme mentar a Franco en este menester. Un lector perspicaz e ilustrado me recuerda que en 1959, cuando yo tenía cinco años, se rompió una presa que había ordenado construir Franco, la de Vega de Tera, causando la muerte de 144 vecinos del pueblo zamorano de Ribadelago. Ocho millones de metros cúbicos de agua arrasaron el citado pueblo y lo cubrieron de luto permanente. Varios lectores me han recordado que el sistema de construcción de pantanos en España ya se había diseñado durante la República y lo que hizo el dictador fue poner en marcha las construcciones. Y que el que mandó en nuestro país durante cuarenta años se apuntó ese tanto. Otro lector, con el que entablé un pequeño y educado debate, llegó a decirme que gracias a titulares como el mío estaba creciendo Vox en el panorama político. Por supuesto sé que cuando escribo me expongo a cualquier interpretación y a las críticas. Y soy de los que agradecen las aclaraciones y los puntos de vista diferentes expuestos con cierta educación, pero luego están los que se esconden en las redes sociales para lanzar insultos gratuitos. Descerebrados que no saben ni leer y que desde la impunidad del anonimato te ponen a parir sin posibilidad de que te puedas defender. De esos también los he tenido. Y a todo esto lo de la presa de Rules sin solucionar.

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