Mirada alrededor

Juan José Ruiz Molinero

jjruizmolinero@gmail.com

Frenar extremismos

Las leyes contra la violencia machista y el independentismo deben ser intocables en los cambios políticos

Los acuerdos entre el PP y Ciudadanos, que se consideran partidos de centroderecha, y el conseguido entre los populares con el ultraderechista Vox materializan el cambio político en Andalucía, dando fin a casi cuatro décadas de gobiernos del PSOE. Desde una veterana mirada, que no confía en palabras, ni siquiera aunque estén escritas, sino en hechos, habrá que ver en qué consisten esos cambios, excepto en el baile -dramático para muchos- del relevo de miles de cargos en la abultada estructura de la Junta.

Ante el divorcio de los partidos constitucionalistas, la imposibilidad de mayorías absolutas y ni siquiera la suma de grupos más o menos afines a izquierda y derecha, hay que recurrir a los peligrosos compañeros de cama extremistas para ocupar el poder y desalojar a quién lo ostenta. Sánchez está en la Moncloa gracias a la moción de censura propiciada por Podemos, nacionalistas excluyentes e independentistas, con el racista y xenófobo Torra en la presidencia de la Generalitat, muñeco del grotesco y cobarde golpista huido de la justicia Puigdemont, que vive en el lujo de su 'exilio' en Waterloo, mientras otros compañeros de la alocada aventura, como Junqueras, hacen frente dignamente a sus actos en la cárcel. La derecha ha repetido el ejemplo en Andalucía con otro grupo ultra, Vox. En el actual cambio 'histórico' -al menos sobre el papel- no se ha incluido la vomitiva propuesta de Vox para derogar la vigente ley contra la violencia de género, la propuesta más antisocial e impopular -cuya sangrante realidad vemos indignados cada día-, entre la esperpéntica cohetería que presentó el grupo ultraderechista, entre ellas elevar la festividad de la Toma de Granada como el Día de Andalucía. A partir de la formación del nuevo gobierno, habrá que seguir atentamente la forma de materializar los acuerdos y el respeto a esas líneas rojas que no pueden traspasarse, entre ellas una de las más importantes: la defensa de las mujeres ante la violencia machista, con sus innumerables crímenes, agresiones y violaciones.

Se pacte o no con extremistas de derecha, izquierda o nacionalistas separatistas hay que frenarlos en sus pretensiones, en todos los ámbitos: mediáticos, parlamentarios y judiciales. Aquí en Andalucía, la derecha, o en el gobierno central de Sánchez las leyes contra la violencia de género y contra el independentismo deben ser intocables. No se les puede tolerar a los extremistas pretensiones o delitos para crear espacios imposibles a cambio de apoyos puntuales, El poder tiene un precio y la lucha parlamentaria será difícil para mantener ese poder. Pero, en cualquier caso, no olvidemos que estarán los tribunales para restaurar derechos constitucionales, pilar de un Estado democrático.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios