El río de la vida

Garzón, el cerdito valiente

Ahora sabemos al ver una sesión del Congreso que nunca ha habido más idiotas juntos diciendo más tonterías seguidas

Huéscar, ese municipio donde respiras y te tragas un cordero segureño, a ser posible asado en lata y con patatas, está pensando hacer lo que ya ha hecho el PP de Baza, pedir la dimisión de ese tal Garzón, ministro de Consumo, que ha cuestionado la calidad de la carne de las explotaciones ganadera extensivas en España. Decir eso y el PP se ha dedicado a visitar macrogranjas en todo el país con el fin de apoyar al sector ganadero y de camino pedir la dimisión del bocazas de turno, en este caso el ministro del ramo.

A mí toda esta polémica me ha hecho pensar en aquella noticia que a mediados del siglo pasado llevaba el periódico del Movimiento en Jaén, en la que hubo un cambio de pie de foto que costó un gran disgusto al director del diario y que acabó con el despido de varios trabajadores, entre ellos el del pobre linotipista al que se le achacó la confusión. Resulta que en una foto en la que se veía los políticos reunidos en las Cortes y que acompañaba una noticia sobre las explotaciones porcinas en Vílchez, se decía: "Los cerdos campan en libertad en su hábitat natural". Un par de páginas más adelantes, en la sección de nacional, una noticia que hablaba sobre un acuerdo político iba acompañada de una foto la que se veía a los cerdos de las granjas de Vílchez con un pie que decía: "Los ministros se reunieron ayer para aprobar una ley sobre Vivienda".

Estamos en un momento de la política española en que esto se parece a más a un predio animal que a un sistema de gobierno. Aquí, como en la famosa rebelión animal de Owen, cada cual dice una tontería para afianzarse en su idea de que no hay más vida que la que hay dentro de la granja. No es que acabemos de descubrir que la política española es tramposa y mal avenida, sino que ahora sabemos al ver una sesión del Congreso que nunca ha habido más idiotas juntos diciendo más tonterías seguidas. Ahora en las reuniones de políticos no se preguntan qué vamos a hacer para remediar una crisis o solventar un problema, sino cual será la última payasada que digamos para mantener en plena rebelión al personal. En estos días les ha tocado a los ganaderos y ha hecho de Babe, el cerdito valiente de la película, el ministro Alberto Garzón. ¿Quién será el siguiente o la siguiente?

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