La colmena

Magdalena Trillo

mtrillo@grupojoly.com

La Granada del acelerador: ¿Y si lo hacemos bien?

Primero fueron los planes estratégicos, luego las comisiones, ahora las mesas de trabajo... Monta una si quieres enterrar el tema en reuniones y burocracia

Alianza Granada-Japón por el acelerador de partículas Alianza Granada-Japón por el acelerador de partículas

Alianza Granada-Japón por el acelerador de partículas / G.H.

Que haya una Mesa de la Ciencia nos debería preocupar... Las mesas de trabajo -tan plurales, transparentes y abiertas, tan estratégicas sobre el papel y tan poco operativas en la práctica- se están convirtiendo en la versión modernizada de los planes directores y las comisiones de investigación: entierra en reuniones, cajones y burocracia lo que no quieras que salga.

El ejemplo más reciente lo tenemos en la Mesa del Ferrocarril: más de tres años de aislamiento, un horizonte todavía incierto para la puesta en marcha de la Alta Velocidad -¿creamos otra mesa, la del AVE, para ver cómo gestionar el día después de su llegada?- y una solución limitada, costosa y parcial como la que celebraremos mañana con la recuperación del Talgo a Madrid. ¿Se hubiera reactivado la vía de Moreda si en la capital y Madrid siguiera gobernando el PP?

Que Granada tenga un auténtico caos mental sobre lo que quiere ser de mayor tampoco ayuda. Recuerda a los estudiantes de Selectividad que un día piensan que quieren ser ingenieros, otro ya se ven firmando best seller como escritores y poetas, otro descubren su vocación como médicos y otro…

Hago un ejercicio de síntesis. La Granada Cultural es un clásico. Y ha sido, en realidad, una apuesta segura hasta que Málaga se saltó la norma no escrita de no tocar lo que funciona bien (para otros) diversificando su oferta turística a costa de nuestra (teórica) fortaleza. Todavía no tengo muy claro si hemos aprendido que la Alhambra ya no es suficiente y es más que evidente que no hemos sido capaces de reinventarnos para frenar la OPA hostil de destinos potentes y en competencia directa con Granada como la Costa del Sol.

Si extendemos el análisis a la Granada del Turismo, deberíamos admitir que ni sabemos cómo solucionar los graves problemas estructurales que continúan debilitando el sector ni hemos decidido si queremos sumar o restar a nivel andaluz para afrontar el verdadero desafío que supone la globalización y la digitalización de una industria controlada cada vez más por operadores externos y sometida a la tiranía líquida de las redes sociales.

Y en este reto están todos: las instituciones -al margen de cómo rentabilicen su implicación- y los empresarios que tienden a mirar al sillón de turno que expiar su indolencia.

Sobre la Granada de la Tradición que ahora quiere lanzar la capital, en un principio ligada a lo autóctono -¿la malafollá?- y la Semana Santa, parece más una excusa para poner cierto orden en la confusa red de museos que no terminan de funcionar y para obviar ese proyecto que se nos sigue atragantando: el (indefinido) Museo de la Ciudad.

Con mesa de trabajo incluida, y con un colectivo ya funcionando (GRX R&R), también tenemos la Granada Ciudad del Rock para mostrar al mundo lo mucho que hemos destacado en las últimas cinco décadas "en pop, rock, fusión y nuevas tendencias". De momento tenemos marca, logo y mucha nostalgia

Para la Granada del Deporte, ya contamos con título oficial. El propio alcalde destacaba hace unos días que ya somos "Ciudad Europea del Deporte 2019". Lo anunció por Twitter destacando los valores "educativos, de integración, igualdad y vida saludable" que nos simbolizan. Sinceramente, no sé qué quiere decir: ¿Qué salimos mucho a hacer running? ¿Qué lidiamos, la mayoría de las veces con cierto éxito, entre los colapsos diarios de tráfico de la capital? No es demagogia; es que tampoco sé para qué nos puede servir…

Y luego está la Granada del 2031. ¡La que nos debiera resarcir del fiasco del Milenio! No digo más…

Sobre el momento titulitis que está viviendo Granada ya han escrito, y con mucha agudeza, otros compañeros articulistas de este periódico. En realidad, aunque con lo que acabo de esbozar no lo parezca, con La Colmena de hoy quería ser constructiva y positiva. Porque no me interesa tanto el título, la Granada de la Ciencia, como el fondo de revulsivo que puede suponer conseguir el proyecto del acelerador de partículas desde el punto de vista de la inversión, proyección y desarrollo para la inexistente industria provincial. ¿De verdad lo estamos haciendo bien?

Primero desactivamos la opción competidora de Croacia y logramos que la Unión Europea cerrara filas con el proyecto de Escúzar. Ahora tentamos a los japoneses para intentar convencerles de lo rentable que podría ser aliarse con nosotros y centrar sus esfuerzos como país en los otros grandes proyectos internacionales que tienen en cartera -la propia consejera de Conocimiento, Lina Gálvez, se mostraba optimista en una entrevista concedida a este diario destacando justamente tal coyuntura-.

La foto de esta semana en el Ayuntamiento con el embajador Masashi Mizukami va en esta línea. Y por una vez, ¿sin que sirva de precedente?, no parece formar parte del guión electoral. Igual somos capaces de hacerlo bien...

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios