Opinión

Francisco Cuenca

Alcalde de Granada

Granada ahora funciona

Empezamos a poner la Ciencia en la mesa del debate político, como motor económico El Ayuntamiento recuperó hace tres años la mirada a los barrios, haciéndolos protagonistas

Han pasado 3 años de aquel 5 de mayo en el que la ciudad de Granada, a través de su Ayuntamiento, abría una etapa nueva de esperanza e ilusión en una ciudad que vivía en esos instantes unos días muy duros y muy preocupantes, protagonizando la apertura de todos los medios nacionales por culpa de la corrupción que la UDEF había destapado, tras 13 años de Gobierno del PP.

No puedo negar los nervios que tenía aquél 5 de mayo cuando inicié, como siempre, el camino de mi casa hasta el Ayuntamiento. En mi cabeza tenía una sola idea: Granada no se merecía lo que estaba pasando y había que dar la vuelta completa a esa situación. Hoy, 3 años después, Granada es una ciudad completamente nueva y su Ayuntamiento no tiene nada que ver con aquel que fue intervenido.

Granada no se merecía lo que estaba pasando y había que dar la vuelta a esa situación

Granada ahora funciona y se ha convertido en una ciudad rejuvenecida, ilusionada, vitalista, feliz. Tenemos muchos retos por delante y aún hay problemas que salvar, pero es innegable que el trabajo realizado por el equipo socialista durante estos 1.100 días ha superado las barreras de quienes, desde el principio pensaban que seríamos flor de un día, que las circunstancias nos doblegarían, que no seríamos capaces de afrontar el reto que teníamos por delante que no era otro que el de gobernar Granada para todas las personas, no solo para unos pocos.

El 5 de mayo teníamos dos opciones. La primera, la cómoda, consistía en sentarnos y dejar que el tiempo pasara culpando a otros; subirnos a un tren marcha y sin control y dejarnos llevar por la inercia. Estoy convencido de que esa era la actitud que esperaban los grupos de la oposición, los que han estado mirando para otro lado estos 3 años. La segunda opción era la de coger los mandos de ese vehículo sin rumbo que era el Ayuntamiento en ese instante y orientarlo hacia la meta, completar el mandato dotando a la ciudad de un proyecto claro, de un rumbo determinado.

Empezamos a trabajar para recuperar el brillo cultural de una ciudad que es referente

Y así fuimos dando cada uno de los pasos que este Ayuntamiento necesita. Empezamos a poner a la Ciencia en la mesa del debate político, como motor del nuevo modelo productivo de una Granada que aspira a que sus sectores tradicionales (Comercio y Turismo), convivan con otros que irrumpen con fuerza en una ciudad que ya lidera sectores como la Innovación o el Desarrollo Tecnológico; o empezamos a trabajar para recuperar el brillo cultural de una ciudad que siempre fue referente en el sur de España. Aspirar a ser capital cultural europea en el 2031 exigía una política ambiciosa que hiciese de la Cultura una industria capaz de crear empleo. Para eso había que recuperar los espacios públicos como escenarios naturales de toda la creación cultural que Granada posee y que es envidiada en todo el mundo. ¿Ser capital cultural europea y no tener el legado de Lorca en su ciudad? ¿Ser capital cultural europea con el Museo Arqueológico cerrado?

El Ayuntamiento, hace 3 años recuperó la mirada a los barrios, haciéndolos protagonistas de sus políticas; cogió la bandera de la Igualdad entre hombres y mujeres y la izó bien alto en su gestión; abrió sus puertas a mostrar la diversidad de toda la ciudad; hizo de ella un espacio referente en políticas sociales para garantizar la Igualdad entre todas las personas; blindó su catálogo de servicios públicos, e incluso los amplió recuperando la teleasistencia; encabezó la lucha vecinal contra los cortes de luz y abrió con tres denuncias la lucha contra un gigante energético; empezó a tomarse en serio el cambio climático y puso en marchas medidas para paliar los efectos en la salud de una mala calidad del aire; recuperamos el diálogo, completamente roto en la etapa anterior con todas las administraciones y organismos; recuperamos la normalidad institucional de una ciudad que fue secuestrada por los que solo saben confrontar.

En suma, el Ayuntamiento de Granada se despertó de un triste letargo de 13 años y 1.100 días después se ha convertido en aliado necesario para el crecimiento y el desarrollo de una ciudad que recupera la fe en sí misma, que no se queja y que sueña logrando hacer esos sueños realidad. Granada, 3 años después funciona.

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