Granadexit

No es posible ver iniciativas o proyectos que no nos hagan sentirnos relegados del resto de Andalucía

La verdad es que no sé si el Granadexit, esa utopía gironiana que habla de salirnos de la comunidad autónoma andaluza, llegará a cuajar en la conciencia de los granadinos, pero está claro que esta ciudad tiene que dejar de ser ese decorado de cartón piedra que quitaban y ponían en las películas para engañar el espectador. Granada es ilusión, pero también realidad. Tengo la sensación de que los granadinos vivimos un tiempo terminal, desubicados de su historia y de su territorio, resignados a vernos mejor en el pasado que en el futuro. Cualquiera que haya hurgado un poco en la Historia habrá visto que Granada ha sido en muchos episodios el guionista principal de la serie: esto fue un Reino moro, aquí se firmó ese documento en el que se le permitió a Colon descubrir América, aquí están enterrados los Reyes Católicos por expreso deseo de ellos y aquí convivieron -con sus más y sus menos- tres culturas que permitieron ser una de las ciudades más cosmopolitas del mundo. En los dos últimos siglos al menos ha habido intentos de que Granada no desaparezca como valor ideal y se ha intentado reavivar su espíritu, pero últimamente se han empequeñecido tanto las aspiraciones de Granada que ahora a lo único que anhela es a que se la reconozca como Capital de la Tapa o a ser ciudad pionera en hacer disminuir el ruido que hacen las ruedecitas de las maletas de los turistas. No hay grandes proyectos, no hay iniciativas interesantes, no hay ganas de sacar a esta Granada de esa pereza que nos hace estar bostezando continuamente. Hay quien culpa sobre todo de esta situación de laxitud ciudadana a los mismos granadinos, que piensan que con tener un impresionante monumento nazarí o unos lugares tan mágicos cercanos como Sierra Nevada, la Alpujarra o ese Mediterráneo lamiendo nuestras costas, ya deben sentirse satisfechos y sin derecho a protestar. Puede que tenga que ver algo en este asunto esa flojera casi innata del granadino, pero también creo que no hay políticos totalmente convencidos de la potencialidad de Granada. Hay una carencia tal de liderazgos que ahora viene por aquí aquel Locomotoro de Los Chiripitifláuticos y lo hacemos adalid de una causa perdida. En cuanto a las instituciones locales, se han aburguesado de tal manera que no es posible ver iniciativas o proyectos que no nos hagan sentirnos relegados del resto de Andalucía. Aquí parece que todo el mundo espera que suene la musiquilla del móvil para saber que debemos despertarnos. O que alguien nos zarandee bruscamente: ¡Despierta coño!

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