Cualquier signo de discriminación es denunciable. No dejar entrar a una joven por estar gorda a una discoteca, lo es. Entonces, ¿por qué no se denuncia como tal? Una hoja de reclamación, en el Instituto de la Mujer, incluso, en los juzgados ... Hechos como el que dice una joven haber sufrido en sus propias carnes deben ser básicos para acudir y alzar la voz de lo que ocurre en muchas discotecas de moda de todas las ciudades. Queda claro que la concienciación social debe ir más allá y no quedarse sólo en palabras si queremos que ciertas actitudes y situaciones cambien y lleguen a alguna parte. Más aún, cuando no es la primera vez que se registran este tipo de situaciones y hay precedentes para sustentar una injusticia como la que cuenta la joven en la carta de opinión central del periódico de hoy. No dejar entrar a alguien a una discoteca por gorda, flaca, baja o alta es algo que, de ser real, es tan relevante que no sólo se merecería un titular de periódico sino una sentencia ejemplar como las de Calatayud.

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