El duende del Realejo

Con la Iglesia hemos topado

Hablamos de las conmemoraciones anteriores a las próximas elecciones y el voto católico es determinante

Anda el Ayuntamiento de Granada poco menos que de cabeza, tratando de dilucidar si es más conveniente declarar como día festivo para el próximo 2022, cuando el 2 de enero -en que se conmemora la Toma de la Ciudad por los Reyes Católicos- se produzca en domingo, el día que se dedica a la memoria de Mariana de Pineda, heroína de la Libertad o bien el 15 de septiembre, festividad de la Patrona de Granada, Nuestra Señora de las Angustias, jornada que se dedica, desde hace casi ocho lustros, a una multitudinaria ofrenda floral, en la que participan, en jornada de mañana y tarde, millares de granadinos de la capital y de su área metropolitana. Acertadamente, este mismo diario ha mantenido abierta una encuesta de libre participación entre la ciudadanía, en la que ha resultado ampliamente votada, con un 48%, la opción del Día de la Patrona de Granada, es decir el 15 de septiembre. La propuesta de hacer festivo el día de Mariana de Pineda, el 26 de mayo, obtuvo el 33% de los apoyos emitidos y el resto en un par de propuestas con muy minoritario apoyo.

El Ayuntamiento adoptará un acuerdo plenario, previo informe de la Comisión de Cultura, próxima a celebrar y en la que parece que el actual Gobierno, que preside el socialista Francisco Cuenca, apoyará la propuesta de feriar el día de Mariana de Pineda, que es el que resulta más placentero a sus socios de Izquierda Unida y al suyo propio. Por el contrario, el grupo del Partido Popular es manifiestamente partidario de la festividad local en el día de la Patrona. Tengamos en cuenta que hablamos de las conmemoraciones inmediatas anteriores a las próximas elecciones municipales -¡ojo!- y el voto confesional católico, especialmente en Granada capital, es determinante, sin duda, circunstancia que Paco Cuenca debe conocer bien y será razón por la que, año tras año, cuando las nueces, los membrillos, las azufaifas y las majoletas, el alcalde anda con desespero por La Carrera arriba y abajo, lampando por los micrófonos y cámaras de las emisoras de radio y de televisión locales, sonrisa envolvente y deshaciéndose, literalmente, en verbales devociones y piropos marianos, para lograr indulgencia bastante.

En 1885 fue cuando el seductor escritor de la granadina Cofradía del Avellano, Antonio Joaquín Afán de Ribera, publicó su obra Fiestas Populares de Granada, entonces no se hacía la popular ofrenda mariana, por ello, nada dice en sus páginas sobre esta jornada, hoy gozosamente festiva en toda la ciudad, en sus barrios y aún en muchos de los pueblos de su cinturón. Y ahí tiene un buen y peligroso reto el alcalde Paco Cuenca, pues si le sale mal la ocurrencia podrá decir con Don Quijote al Sancho de turno: "Con la Iglesia hemos topado". ¿O no?

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