Los nuevos tiempos

César Requeséns

crequesens@gmail.com

Independencia zombi

Una vez activado el 155 todo el burbujeo naci-populista empieza su declive hacia la nada. Con la cuadrilla de protagonistas más pendiente ya de buscar buenos abogados que de seguir metiendo follón en las calles y los despachos. Dos meses de actualidad informativa con esta revuelta más de publicistas que de verdaderos revolucionarios por las calles, llegan a su ocaso en cuanto el foco informativo se traslada de franja horaria. Hasta en La Sexta.

Para algo ha servido este brote de rebeldía. Para descubrir las tripas de una tela de araña bien tejida a lo largo de décadas en las tripas de Cataluña. Sucesivos gobiernos se hicieron los longuis a cambio de apoyos en las investiduras para no meterse en lo que se hacía con los cachorros del independentismo abducidos por la propaganda de TV3 y los colegios.

También ha servido para que España comprenda que hay que hacer algo con Cataluña para que encaje por fin bien y bien en el conjunto de España. Hay manera, claro que sí, pero hay que tener ganas de ponerse a buscarla. Y a ello se ha puesto por fin hasta Rajoy, ese señor de azul que si no es a voces no se entera, con esa táctica de la tortuga que le va salvando de abismos, escándalos y ruedas de prensa.

Lo que nos queda por ver es como para apagar la tele. El independentismo zombi que se resiste a estar más que muerto buscando contagiar despistados que aún no se hartaron de su cantinela cansina. Solo nos queda ver las pequeñas rebeldías muy dignas eso sí de algún funcionario, las escaramuzas de la CUP y alguna que otra treta, canto del cisne o truco no gastado por estos iluisonistas. Poco morderán ya en este atardecer de los muertos vivientes que se avecina en esta mala de odio y violencia y segregación y cizaña ya inoculada en todas las mentes. Ahora toca hacer limpieza, por dentro y por fuera, en los cargos y en los corazones, tan maltratados después de la feria.

Yo ya me estoy desenganchando del tema. Da mal rollo. Aburre. Cansa. Sí. Nos hemos enterado de que no les gustaba la realidad a los 'indepes' y eso. Pues bienvenidos, porque a casi ninguno nos gusta. La diferencia está en que casi todos nos damos un largo plazo para cambiarla. Se puede, claro, ya se hizo, pero con pausa y consenso. Porque los sueños son estrellas que guían, pero debes con que nunca podrás alcanzarlas.

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